Cuestionan la superioridad del ojo humano para comunicar con la mirada

¿Es el ojo humano el mejor para comunicar hacia dónde miramos? Un experimento liderado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria sugiere que no siempre. La eficacia de la mirada depende de factores como la luz y la distancia. 

Comparación de las apariencias oculares utilizadas en el experiment
Comparación de las apariencias oculares utilizadas en el experimento. / ULPGC

El investigador Juan Olvido Perea García, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha liderado un estudio que cuestiona la denominada “hipótesis del ojo colaborativo”, según la cual la esclerótica —la parte blanca del ojo— habría evolucionado sin pigmentación para facilitar que otros individuos sigan la dirección de la mirada. Esta característica se ha relacionado con la capacidad humana para comunicarse y colaborar sin necesidad de palabras.

El trabajo, publicado en Evolutionary Human Sciences, analiza si los ojos humanos son realmente más eficaces que los de otros primates para comunicar hacia dónde se dirige la mirada. Para comprobarlo, Perea García y sus colaboradores diseñaron un experimento en el que una modelo humana miraba hacia distintos puntos situados detrás de los participantes, que tenían que identificar la dirección de su mirada.

Los investigadores modificaron la apariencia de los ojos de la modelo mediante una lentilla escleral negra que oscurecía la esclerótica y generaba un aspecto similar al de algunos primates no humanos, como los chimpancés. En otras pruebas, la modelo mantenía su apariencia ocular natural, con la esclerótica clara.

El experimento tuvo en cuenta dos factores: la distancia entre la modelo y los participantes y las condiciones de iluminación

El experimento tuvo en cuenta además otros dos factores: la distancia entre la modelo y los participantes y las condiciones de iluminación. Las pruebas se realizaron tanto con luz intensa como en penumbra y a distancias cortas y largas. En total, los participantes completaron 4.800 ensayos.

Los resultados muestran que ninguna de las dos apariencias oculares fue superior en todas las condiciones. Los ojos con una apariencia similar a la de otros primates produjeron menos errores cuando la iluminación era escasa y la distancia entre la modelo y los participantes era corta. Por el contrario, la apariencia humana obtuvo mejores resultados con luz intensa y a mayor distancia.

La eficacia de la mirada depende del entorno

Los autores plantean que estos resultados son compatibles con la posibilidad de que los ojos de los primates estén adaptados no solo para captar información visual, sino también para ser percibidos por otros individuos en determinadas condiciones ambientales. La eficacia de una apariencia ocular podría depender, por tanto, de factores como la iluminación y la distancia.

Este resultado introduce una matización en la “hipótesis del ojo colaborativo”. Según Perea García, los datos “cuestionan la idea de que el ojo humano sea una solución universalmente superior para comunicar la mirada”. En determinadas condiciones, explica el investigador, “una apariencia similar a la de algunos primates no humanos puede ser más eficaz que la humana”.

El estudio no permite determinar por sí solo cómo evolucionaron los ojos humanos o los de otros primates

El estudio no permite determinar por sí solo cómo evolucionaron los ojos humanos o los de otros primates. Los investigadores plantean, sin embargo, que la diversidad de apariencias oculares podría reflejar diferentes soluciones para comunicar la mirada en contextos visuales concretos.

En este sentido, comparan esta posible adaptación con la diversidad de los picos de los pinzones estudiados por Darwin, cuyas características pueden entenderse en relación con el tipo de alimento disponible.

La investigación se integra en la línea de trabajo de Perea García sobre la relación entre lenguaje, comunicación y sociedad. Dentro de este enfoque, el investigador estudia también el papel de los ojos como elementos visuales capaces de orientar la atención de otras personas hacia objetos, lugares o acontecimientos del entorno.

Referencia:

Juan Olvido Perea García et al. "Gaze in context: non-human eyes can be more salient under ecologically relevant conditions". Evolutionary Human Sciences

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
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