Antes se pensaba que el calentamiento de los océanos provocaría la reducción directa de estos animales, pero un estudio de más de 23 000 especies prevé que las variaciones fisionómicas no serán del todo uniformes y que algunos de ellos también podrían aumentar.
Un estudio de la Universidad de Luisiana (EE UU) identifica que el calentamiento de los océanos no solo aminora el tamaño de algunos animales, sino que sus variaciones físicas son tan dispares que algunos podrían crecer.
Para saberlo, los expertos analizaron más de 23 mil especies de moluscos marinos como almejas, ostras, caracoles, calamares, pulpos y quitones; y descubrieron que la mayoría reducirán de tamaño corporal para 2 100, pero que algunos también podrían aumentar. Este trabajo se ha publicado en Proceedings of The National Academy of Sciences.
“Durante años, la idea de que el calentamiento oceánico reduce el tamaño de la vida marina se ha considerado una regla general”, afirma el autor del trabajo e investigador de la Universidad de Helsinki (Finlandia), Craig McClain. “Nuestros resultados revelan que esa explicación es demasiado simplista y que algunos animales van a responder a la crisis climática de forma muy diferente”.
Los investigadores utilizaron más de 2,79 millones de datos de especies para examinar cómo la temperatura, el oxígeno y la productividad oceánica afectaban a los grandes grupos de moluscos. Después, proyectaron esas relaciones hasta finales de siglo en diez cuencas oceánicos bajo escenarios climáticos de altas y bajas emisiones.
Este trabajo se basó en siglos de datos de historia natural, incluidos registros de especies e información sobre su tamaño corporal recopilados en bases de datos abiertas acerca de biodiversidad.
En un escenario de altas emisiones, los investigadores previeron reducciones significativas del tamaño corporal medio en aproximadamente dos tercios de los grupos en las regiones oceánicas que se examinaron. En algunos casos, la longitud corporal media podía disminuir hasta un 16 % para el año 2100.
Estos cambios no son baladí ya que se pueden traducir en pérdidas de biomasa mucho mayores. Por ejemplo, una disminución prevista del 16,2 % en la longitud media de las almejas del mar Báltico se podría corresponder a una disminución estimada del 41 % en la masa corporal media.
En ese mismo escenario climático se prevé que algunas especies como los cefalópodos —el grupo que incluye a los calamares y los pulpos— y las conchas de colmillo crezcan de forma significativa en el Océano Ártico, con un aumento de la longitud media del 2,9 y el 3,3 %, respectivamente.
Los investigadores descubrieron que esas diferencias dependen en gran medida tanto de la geografía como de la biología.
Los cefalópodos, por ejemplo, necesitan mucho oxígeno, pero cuentan con sistemas circulatorios eficientes y ciclos de vida rápidos que podrían permitirles mantener o incluso aumentar su tamaño en condiciones de calentamiento. Por otro lado, los grupos que construyen conchas de gran grosor, como los bivalvos y los gasterópodos, parecen ser más vulnerables a la reducción de su fisionomía.
“Lo que más me sorprendió fue lo importante que resultó la geografía”, expresa el líder del trabajo e investigador de la universidad estadounidense, Isaac Trindade-Santos. “Se puede prever que un mismo grupo de animales disminuya en una cuenca oceánica y aumente en otra, porque el océano en sí no se está calentando, desoxigenando ni cambiando en cuanto a productividad de manera uniforme en todas partes. Hay que analizar el panorama completo —la biología del animal y la trayectoria específica de su entorno— para comprender lo que se avecina”, argumentó.
Además, la gravedad de los cambios dependerá en gran medida de las futuras emisiones de gases de efecto invernadero. En un escenario limitado, solo se previeron descensos significativos en 14 de las 50 combinaciones de grupos y cuencas oceánicas estudiadas. El número de aumentos previstos se mantuvo más o menos igual.
“Los dos futuros que comparamos difieren de una manera reveladora”, señala el experto. “Las emisiones más elevadas determinan cuántos grupos se reducirán y no cuáles de ellos aumentarán. En qué medida se reducirá la vida marina sigue siendo, en gran medida, una decisión que tomamos hoy”.
Estos hallazgos tienen implicaciones que van mucho más allá de los propios animales. Los moluscos desempeñan funciones fundamentales en los ecosistemas oceánicos, como filtrar el agua, reciclar nutrientes, crear hábitats, almacenar carbono y contribuir a la pesca y a la seguridad alimentaria.
Referencia:
Trindade - Santos. et al. Nonuniform resizing of marine life under climate change. PNAS 2026.