La crisis de enfermedad hepática crónica en Europa: prevenible, pero pasa desapercibida

La enfermedad hepática crónica representa una importante carga de enfermedad y mortalidad prematura en Europa, especialmente en hombres y  poblaciones socialmente desfavorecidas. Un nuevo análisis insta a incorporar estas dolencias en políticas nacionales y europeas más amplias relacionadas con la alimentación, el alcohol, la obesidad, la salud pública y las enfermedades no transmisibles.

La crisis de enfermedad hepática crónica en Europa: prevenible, pero pasa desapercibida
Virus de la hepatitis C: virus pequeño, envuelto, de ARN monocatenario de sentido positivo. / Wikimedia Commons

Europa se enfrenta a una creciente amenaza derivada de las enfermedades hepáticas crónicas, según una nueva serie publicada en The Lancet Regional Health – Europe en la que participan más de 75 coautores y coautoras de 30 países.

Liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, la serie titulada advierte de que es necesario sacar la enfermedad hepática del ámbito exclusivo de la hepatología e integrarla mejor en los sistemas sanitarios europeos.

Una de cada tres personas en la Unión Europea y el Reino Unido vive con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica

La enfermedad hepática crónica representa una importante carga de enfermedad y mortalidad prematura en Europa, con un impacto desproporcionado en los hombres y en las poblaciones socialmente desfavorecidas. Actualmente, es la segunda causa de años de vida laboral perdidos en Europa, solo por detrás de la cardiopatía isquémica.

Además, se estima que una de cada tres personas en la Unión Europea y el Reino Unido vive con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), actualmente uno de los principales factores impulsores del cáncer de hígado en Europa.

Una carga silenciosa 

Europa presenta las tasas más elevadas de consumo de alcohol por persona, la mayor prevalencia de episodios de consumo intensivo y las tasas más bajas de abstinencia alcohólica a nivel mundial. La combinación del alcohol con la obesidad y otros factores de riesgo asociados a enfermedad hepática está contribuyendo a unas altas tasas de enfermedad hepática terminal y cáncer de hígado.

Se calcula que el alcohol es responsable del 40 % de las 287 000 muertes prematuras relacionadas con enfermedades hepáticas que se producen cada año en Europa, aunque la cifra real podría ser incluso superior.

Europa no necesita una nueva advertencia de que la enfermedad hepática está empeorando. Necesita una manera distinta de responder

Jeffrey V. Lazarus, coordinador de la serie (ISGlobal)

En toda Europa, esta condición ya está afectando a la salud de la población en edad laboral. Las muertes por enfermedad hepática relacionada con el alcohol y por hepatitis víricas no diagnosticadas o no tratadas suelen producirse décadas antes que las asociadas a muchas otras enfermedades crónicas. Las hepatitis B y C representan más del 85 % de las cerca de 57 000 muertes anuales relacionadas con VIH, tuberculosis y hepatitis víricas en la UE y el Espacio Económico Europeo.

“Europa no necesita una nueva advertencia de que la enfermedad hepática está empeorando. Necesita una manera distinta de responder”, afirma Jeffrey V. Lazarus, coordinador de la serie de The Lancet, jefe del grupo de salud pública y enfermedades hepáticas de ISGlobal y profesor de la CUNY Graduate School of Public Health and Health Policy.

Una respuesta más amplia 

“Cuando hablamos de alimentos ultraprocesados, bebidas alcohólicas o dietas poco saludables, estamos hablando, en esencia, del riesgo de enfermedad hepática. Y cuando hablamos de diabetes, obesidad o sedentarismo, también estamos hablando de ese mismo riesgo”, destaca Lazarus.

Necesitamos políticas e intervenciones de salud pública más sólidas para hacer frente a esta carga de enfermedad”, afirma Lazarus. “Y la atención primaria también debe cambiar. No tiene sentido evaluar la presión arterial, el colesterol o el peso corporal y no valorar la fibrosis hepática” añade.

Estos trabajos muestran por qué Europa necesita estrategias coordinadas de prevención

Jeffrey V. Lazarus, coordinador de la serie (ISGlobal)

La serie analiza la enfermedad hepática crónica desde cuatro perspectivas complementarias: detección y modelos asistenciales, preparación de las políticas sobre MASLD, enfermedad hepática relacionada con el alcohol y MetALD (esteatosis hepática metabólica y alcohol, y avances hacia la eliminación de las hepatitis víricas.

Asimismo, aborda conjuntamente las causas metabólicas, víricas y relacionadas con el alcohol de la enfermedad hepática. “Estos trabajos muestran por qué Europa necesita estrategias coordinadas de prevención, una detección más temprana, itinerarios asistenciales y un enfoque libre de estigmas que conecte la salud hepática con la diabetes, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, las políticas sobre alcohol, la prevención del cáncer y las necesidades de las comunidades más desatendidas”, explica Elisa Pose, co-coordinadora de la serie.

Prejuicios sobre la enfermedad

En uno de los comentarios que acompañan la serie, las personas defensoras de pacientes Jeff McIntyre, Gina Bartes y Raquel Peck advierten de que las personas con enfermedad hepática suelen enfrentarse a prejuicios que presentan la enfermedad como una consecuencia exclusiva de decisiones individuales.

“El estigma derivado de esta falta de contexto influye directamente en la búsqueda de atención sanitaria, la adherencia a los cuidados y los resultados en salud, además de condicionar las prioridades políticas y contribuir al infrarreconocimiento de la enfermedad hepática”, señalan.

Las personas con enfermedad hepática suelen enfrentarse a prejuicios que presentan la enfermedad como una consecuencia exclusiva de decisiones individuales

Paul Brennan, también co-coordinador de la serie, comenta: “Durante demasiado tiempo hemos aceptado la normalización de un enfoque, promovido tanto por la sociedad en general como por grupos de presión de la industria, que responsabiliza a las personas y no a las deficiencias y responsabilidades colectivas de gobiernos e instituciones.” 

“La enfermedad hepática, especialmente la MASLD, las hepatitis víricas y la enfermedad hepática relacionada con el alcohol, afecta de manera desproporcionada a las personas más vulnerables de la sociedad. En esta serie mostramos cómo incorporar intervenciones basadas en la evidencia en torno al diagnóstico, la preparación de los sistemas, los itinerarios asistenciales y el desarrollo de políticas para proteger mejor a las futuras generaciones europeas”, añade.

Prevención y la detección precoz

Los autores y autoras también advierten de que millones de personas con enfermedad hepática crónica siguen sin diagnosticar. Una identificación más temprana desde la atención primaria y comunitaria, incluyendo estrategias de cribado y evaluaciones automatizadas y no invasivas de la fibrosis hepática, podría evitar la progresión hacia fibrosis avanzada, cirrosis, cáncer hepático y muerte prematura.

Entre las principales recomendaciones se incluyen integrar la salud hepática en las estrategias de prevención de enfermedades no transmisibles y cáncer, alinear las respuestas frente a la enfermedad hepática con políticas sobre diabetes, obesidad, alcohol, enfermedades cardiovasculares, actividad física y nutrición, y reforzar los sistemas de vigilancia y detección precoz.

Poner fin a la enfermedad hepática crónica como amenaza para la salud pública en Europa es posible, pero solo si Europa actúa antes de que la enfermedad avanzada se convierta en el punto habitual de diagnóstico

Jeffrey V. Lazarus, coordinador de la serie (ISGlobal)

Además, se recomienda mejorar el acceso al tratamiento y a los servicios de reducción de daños, aplicar políticas más sólidas sobre alcohol y reducir los factores comerciales que impulsan los daños asociados y abordar el estigma y las barreras que afectan a las comunidades más desatendidas.

“Poner fin a la enfermedad hepática crónica como amenaza para la salud pública en Europa es posible, pero solo si Europa actúa antes de que la enfermedad avanzada se convierta en el punto habitual de diagnóstico”, concluye Lazarus.

Referencia:

Jeffrey V. Lazarus et al. Ending the chronic liver disease public health threat in Europe. The Lancet Regional Health – Europe (2026).

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
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