Un estudio de la Universidad de California en Berkeley revela que los vínculos sociales también influyen en el comportamiento y las emociones de estos primates, que parecen esperar un trato especial de sus compañeros más cercanos.
En los últimos años, los científicos han demostrado que los chimpancés favorecen a determinados compañeros, eligiendo con quién prefieren acicalarse y compartiendo alimentos de forma selectiva. Este comportamiento ofrece una ventana al pasado evolutivo prosocial de la humanidad.
Sin embargo, quedaba una pregunta por resolver: ¿cómo puede afectar la amistad entre chimpancés a los comportamientos antisociales?
En un nuevo estudio en el que el botín era fruta, investigadores de la Universidad de California en Berkeley (EE UU) descubrieron que los chimpancés roban menos a sus amigos y que el vínculo de amistad influye en las expresiones emocionales tanto de las víctimas como de quienes roban.
Los animales estrechamente vinculados se arrebataban trozos de piña con menor frecuencia que aquellos cuyas relaciones eran más débiles. Además, las víctimas se tranquilizaban antes cuando quien les robaba era un amigo, y los ladrones mostraban menos hostilidad al robar a un compañero cercano que a alguien con quien no tenían amistad.
Esta nueva investigación profundiza en nuestra comprensión de las bases emocionales de la vida social, explicó Oded Ritov, primer autor del artículo que publica la revista la revista Evolution and Human Behavior y estudiante de doctorado en Psicología en Berkeley.
"Las relaciones de colaboración son importantes para nuestro bienestar, salud y supervivencia", dice Ritov, que trabaja en el Social Origins Lab de Berkeley. "Cada vez comprendemos mejor que esto no es algo exclusivo de los humanos, sino que otros animales también tienen amigos".
En ocasiones, los científicos dudan a la hora de describir una relación aparentemente estrecha entre chimpancés como una amistad comparable a la humana, argumentando que no podemos comprender plenamente su complejidad cognitiva y emocional. Para identificar a los individuos que mostraban señales de mantener una relación cercana, los investigadores observaron a 26 chimpancés durante más de 800 horas en el Santuario de Chimpancés de la Isla Ngamba, en Uganda.
El equipo documentó qué chimpancés parecían mantener vínculos estrechos —como los que se observan entre amigos— mediante el análisis de sus patrones de acicalamiento, sus interacciones cotidianas y la frecuencia con la que permanecían al alcance de la mano de otros individuos.
Después, habilitaron dos habitaciones. En una había un chimpancé 'víctima' y tres bandejas con piña. Los investigadores ataron una cuerda a las bandejas y la condujeron hasta la otra habitación, donde un segundo chimpancé —el ladrón— podía dejar la cuerda tranquila o tirar de ella para robar la piña.
Los chimpancés robaron en el 70 % de los ensayos cuando la víctima no era amiga suya, frente al 61 % cuando sí lo era. Aunque una diferencia de nueve puntos porcentuales puede parecer pequeña, cada chimpancé experimentó tanto la situación con amigos como la situación con individuos que no lo eran. Esta técnica metodológica permite tener mayor confianza en que la diferencia es significativa y no se debe simplemente al azar.
"Nuestro estudio es el primero en demostrar que son capaces de contener su comportamiento antisocial con sus amigos", afirma Ritov.
Los investigadores también midieron las respuestas de las víctimas ante el robo, evaluando sus pisotones, golpes con los puños y chillidos. Inicialmente, las víctimas mostraban más enfado cuando sus amigos les robaban, pero moderaban rápidamente sus emociones en comparación con lo que ocurría cuando el ladrón no era un amigo.
El comportamiento de los ladrones también cambiaba. Cuando robaban a individuos que no eran sus amigos, expresaban emociones negativas durante mucho más tiempo, lo que sugiere que percibían la interacción como más hostil.
"Esto sugiere que podría haber expectativas mutuas entre los chimpancés que mantienen una amistad, por ambas partes, lo que hace que estas relaciones se parezcan más a las complejas amistades que observamos en los humanos", explicó Ritov.
Jan Engelmann, profesor asociado de Psicología e investigador principal del Social Origins Lab, señaló que investigaciones anteriores ya habían demostrado la existencia de intenciones específicas según el tipo de relación en primates no humanos. Sin embargo, añadió, las amistades humanas implican algo más que intenciones especiales: también incluyen expectativas más fuertes.
"Esperamos más de nuestros amigos", señala Engelmann, autor sénior del estudio. "Estos resultados profundizan realmente en nuestra comprensión de las raíces evolutivas de la amistad. Que yo sepa, esta es la primera evidencia de que los chimpancés también esperan, y quizá exigen, un trato especial por parte de sus amigos. Este tipo de expectativas sociales podrían constituir la base de los principios morales humanos".
El artículo se suma a las investigaciones de Ritov sobre la evolución del comportamiento humano y sobre cómo la moral y las normas forman parte de nuestra esencia y pueden rastrearse en otros animales. Recientemente ha estudiado si los animales no humanos tienen sentido de la justicia y, en términos más generales, está interesado en cómo se manifiestan las emociones en distintas culturas y especies.
"Creemos que estas expectativas podrían ser los componentes básicos de la cooperación a gran escala que observamos en los seres humanos. Las expectativas que los chimpancés tienen de sus amigos o compañeros de colaboración cercanos podrían haberse ampliado hasta convertirse en expectativas más generales sobre cómo debemos tratarnos unos a otros", concluye Ritov.
Referencia:
Oded Ritov et al. "Chimpanzees steal less from their friends and expect them to do the same". Evolution and Human Behavior