El eclipse total de luna de este 27 de julio ha dejado imágenes inéditas de nuestro satélite teñido de rojo sobre los cielos de Europa, Asia, África, Sudamérica y Australia. Estas son algunas de las fotografías del que ya es el eclipse más largo del siglo, con una duración de casi cuatro horas en sus distintas etapas y 103 minutos en su oscura fase de totalidad.
La torre Burj Khalifa de Dubai, la más alta, del mundo, con la imagen de la luna unos instantes antes de comenzar el eclipse. A la derecha, una composición de las distintas fases captadas desde el cercano Kuwait. / EFE/EPA/ALI HAIDER-Noufal Ibrahim
La llamada ‘luna de sangre’ se eleva sobre la torre de una mina de Dortmund, en Alemania. / EFE/EPA/FRIEDEMANN VOGEL
La luna se vuelve roja durante el eclipse sobre el León de San Marcos en Venecia (Italia). EFE/EPA/ANDREA MEROLA
Exposición múltiple de la Luna sobre Idlib, en la convulsa Siria. / EFE/EPA/Mohammed Badra
La Luna llena (arriba) se eleva mientras aparece Marte (abajo) con más brillo del habitual por estar en oposición. Fotografía captada cerca de la ciudad de Zmiyov, en Ucrania. / EFE / EPA / PAVLO PAKHOMENKO
Un observador encapuchado observa el eclipse de luna desde Sydney (Australia). EFE/EPA/JOEL CARRETT AUSTRALIA AND NEW ZEALAND OUT
Plano detalle de la Luna eclipsada sobre un barrio de Río de Janeiro (Brasil). EFE/Antonio Lacerda
Fotografía compuesta captada desde Namibia, junto a un enorme telescopio Cherenkov. La Vía Láctea austral atraviesa la imagen en diagonal, el punto más brillante de la parte superior es el planeta Júpiter, y junto a la Luna roja (en el centro de la imagen) brilla Marte. / J.C. Casado/STARS4ALL et al.
Esta sonda tiene el tamaño de un coche pequeño y no aterrizará en el sistema binario. En concreto, comprobará sobre el terreno el resultado de la misión DART de la NASA, que en 2022 lanzó contra su luna Dimorphos, y realizará sobrevuelos sucesivos a 30 kilómetros de distancia para observarlo de cerca.
Nuevas observaciones de gases en la atmósfera marciana sugieren que el interior del planeta podría conservar actividad geológica. Este estudio plantea que el cloruro de hidrógeno detectado sobre la región volcánica de Alba Mons podría venir de procesos magmáticos bajo la superficie.