Los restos hallados en Playa Chica, en Gran Canaria, revelan una intensa actividad de procesado y conservación de alimentos procedentes del mar hace casi mil años. El análisis de escamas, herramientas y restos vegetales apunta a una economía insular en la que la explotación de recursos costeros tuvo un papel clave en la subsistencia y, probablemente, también en el intercambio entre comunidades del archipiélago.
Los recursos costeros pudieron haber desempeñado un papel vital en el sistema económico de las Islas Canarias ya en el siglo XI. Así lo indica un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria publicado en la revista PLOS One.
El archipiélago atlántico fue colonizado por poblaciones bereberes durante el Holoceno tardío. Las Islas Canarias, habitadas desde el siglo I por personas originarias de zonas de habla bereber del noroeste de África, proporcionan datos comparativos cruciales para comprender el desarrollo de las economías costeras en África, una región donde las adaptaciones marítimas siguen estando relativamente poco estudiadas.

Por primera vez podemos observar, con este nivel de detalle, cómo las comunidades indígenas de las Islas Canarias organizaban su relación con el mar

Las evidencias arqueológicas de esta época sugieren que los habitantes recolectaban y procesaban una variedad de peces y otros organismos marinos. “Por primera vez podemos observar, con este nivel de detalle, cómo las comunidades indígenas de las Islas Canarias organizaban su relación con el mar y entendían la costa no como un último recurso, sino como una parte fundamental de su economía y su modo de vida”, destaca Jonathan Santana, primer autor del estudio.
El equipo estudió muestras de Playa Chica, un yacimiento arqueológico situado en la costa de la isla de Gran Canaria, que data de entre los siglos XI y XIII. Los investigadores encontraron escamas de pescado y cuernos de cabra. Según ellos, estos se utilizaban como herramientas para descamar el pescado, lo que sugiere que este yacimiento pudo haberse utilizado para procesar las capturas del mar.
La mayoría de los restos de peces pertenecían a especies costeras, lo que sugiere que la pesca se realizaba principalmente cerca de la costa. Basándose en las especies presentes y en el descubrimiento de anzuelos hechos con colmillos de cerdo, los investigadores afirman que es probable que en esta zona se utilizaran tanto redes como sedal.
Además, hallaron restos de material vegetal que produce mucho humo al quemarse, como piñas, lo que indica que el pescado pudo haberse ahumado o secado para su conservación. “Los restos vegetales cuentan una historia muy particular. En lugar de la madera de pino que se usaba habitualmente para cocinar y calentar en toda la isla, los habitantes de esta zona recolectaban deliberadamente plantas que producen mucho humo a bajas temperaturas”, explica Jacob Morales, arqueobotánico y coautor.

Se trata, en esencia, de una forma primitiva de conservación de alimentos registrada en la arqueología

“Al quemarlas sobre hogueras poco profundas, el pescado se secaba lentamente y se ahumaba ligeramente, reduciendo su humedad y su deterioro para poder almacenarlo o intercambiarlo con las comunidades del interior. Se trata, en esencia, de una forma primitiva de conservación de alimentos registrada en la arqueología”, añade.
La escasez de datos procedentes de fases anteriores en Playa Chica, junto con la falta de yacimientos costeros excavados en todo el archipiélago, hace que estas conclusiones sean preliminares. No obstante, el estudio indica que Playa Chica pudo haber sido un centro neurálgico para el abastecimiento de mariscos a la comunidad insular en general.
“Lo que hace excepcional a Playa Chica es que no se trata simplemente de un lugar donde la gente consumía pescado y marisco ocasionalmente. La concentración de herramientas de pesca especializadas, los miles de escamas de pescado, la abundancia de fogones y la casi total ausencia de cerámica doméstica apuntan a un espacio dedicado a la captura, el procesamiento y la conservación de alimentos marinos”, añade Santana.
Estos hallazgos contribuyen a esclarecer las culturas costeras históricas, aún en gran medida misteriosas, del noroeste de África. Las futuras investigaciones deberían priorizar la excavación y el muestreo de otras zonas costeras para estudiar patrones similares de explotación marina.
Referencia:
Santana J. et al. (2026) “Specialized marine exploitation on African islands: A multiproxy archaeological analysis of the Playa Chica site, Gran Canaria (11th–13th CE)”. PLoS One.