El origen de esa radiación espacial es variable: procede del espacio galáctico e intergaláctico, pero también de nuestro propio Sol –por su actividad nuclear y electromagnética– y de partículas atrapadas por el campo magnético terrestre, en los denominados cinturones de Van Allen.
Si todo sale según lo previsto, a partir de esta madrugada en España el mundo volverá a mirar al cielo con la expectación de una nueva etapa en la exploración espacial, en la que cuatro astronautas podrán contemplar en directo la cara oculta de la Luna, una experiencia reservada a muy pocos, aunque sin llegar a pisar su superficie.
Comienza la cuenta atrás de este ambicioso programa espacial que prevé viajar a la Luna y volver en poco menos de diez días. Las condiciones meteorológicas para el despegue son favorables, aunque la institución estadounidense advierte de vientos fuertes y nubosidad.
El administrador de la institución estadounidense, Jared Isaacman, ha anunciado un plan de tres fases para establecer una instalación duradera en el satélite natural a partir de 2028. Este proyecto, conocido como Ignition y en el que participa el español, desbancará al programa Apollo y costará al menos 20 000 millones de dólares.
Su destino es la Estación Espacial Internacional después de que los tripulantes de la Crew- 11 regresaran un mes antes de lo previsto. El ascenso se ha realizado sin problemas, tras retrasarse en dos ocasiones debido a condiciones meteorológicas adversas.
La agencia espacial estadounidense explicó que el ajuste del calendario responde a los estrictos criterios de seguridad que rigen los despegues tripulados, en un escenario en el que el comportamiento del clima sigue siendo determinante para autorizar la misión que viajará a la Estación Espacial Internacional.
La expedición, prevista para el verano de 2027, tendrá la primera tripulación exclusivamente femenina en la estación Flashline Mars de la isla de Devon, en el archipiélago canadiense.
Un estudio avisa sobre la urgencia práctica de investigar sobre este tema y llama a establecer directrices éticas que salvaguarden la salud reproductiva de las tripulaciones.
A través de este programa, la NASA enviará cuatro astronautas a explorar la Luna a bordo de la nave espacial Orión con el objetivo de llevar a cabo descubrimientos científicos y sentar las bases para las primeras expediciones tripuladas a Marte. La misión tendrá una duración aproximada de 10 días y despegará desde Florida, en Estados Unidos.
Esta misión de la NASA, que podría partir en febrero del 2026, será clave para preparar el regreso del ser humano a la superficie lunar. Los astronautas ya han completado la fase crítica de entrenamiento y se disponen a validar tecnologías esenciales para futuras expediciones.