El 26 de abril de 1986 se produjo el accidente nuclear más grave de la historia, en el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil, cerca de Kiev (Ucrania). Veinticinco años después, el 11 de marzo de 2011 tuvo lugar la segunda catástrofe más importante de este tipo, esta vez en los reactores de Fukushima, en la costa noreste de Japón. En el fondo, lo que causó los dos accidentes fue lo mismo: las complicaciones derivadas de un corte de suministro eléctrico al reactor. Aunque las causas y la duración del corte fueron completamente distintas, al final, ambas condujeron a la fusión del núcleo del reactor.
Un vertido mucho mayor que el del Prestige liberó en Aznalcóllar un 25 de abril de hace 18 años dos millones de metros cúbicos de lodos tóxicos ricos en metales pesados y cuatro de aguas ácidas, dejando a su paso un rastro de destrucción en las cuencas de los ríos Agrio y Guadiamar. Los estudios para evaluar los daños en el suelo, vegetación y fauna del lugar no han tenido tregua desde entonces. Mientras, la mina se prepara para su reapertura en 2018.
La planta nuclear de Zaporiyia, en Ucrania, la más grande de Europa y la quinta del mundo, sufrió una avería la semana pasada, pero hasta este miércoles no lo ha hecho público el primer ministro del país, Arseni Yatseniuk. En principio no hay riesgo de fuga radiactiva, según los responsables de la instalación.
El cohete ha explotado a las 0:22h (hora peninsular española) al despegar desde Virginia, en EE UU. / NASA
Aunque cada año fallecen en el mundo 1,24 millones de personas en accidentes de tráfico, España se encuentra entre los países con mayor seguridad vial, con menos fallecidos en accidente de tráfico por 100.000 habitantes que Francia, Austria, Australia, Bélgica, Canadá o EE UU.
Los ciclistas varones poseen más riesgo de provocar un accidente de tráfico con otro vehículo a motor que las mujeres. Así concluye un nuevo estudio realizado por investigadores españoles que señala además que tener una edad inferior a 20 años, consumir alcohol o drogas, circular sin casco o con una bicicleta con defectos en frenos o luces son factores que también se asocian con el riesgo de sufrir accidentes de este tipo.
Investigadores de la Universidad de Zaragoza han patentado una técnica para capturar en 3D los movimientos y medir el nivel de movilidad de las personas lesionadas. La herramienta permitirá a los forenses determinar las posibles indemnizaciones después de un accidente.
El Instituto de Biomecánica ha medido la fatiga durante la conducción para mejorar la seguridad vial. Durante las pruebas en un simulador de conducción, los investigadores han estudiado si era posible detectar el nivel de somnolencia, causante de más del 20% de los accidentes de tráfico, a través de variables del vehículo (control lateral y de la velocidad), así como con señales fisiológicas (movimientos oculares, la respiración y el ritmo cardiaco) que podrían dar lugar a nuevas tecnologías no invasivas para medir la fatiga.