Este tipo de tumor es el segundo con mayor incidencia en España y el más frecuente en mujeres. Aunque la tasa de supervivencia es casi del 90 %, ¿qué ocurre después? ¿Acaba la enfermedad cuando termina el tratamiento? ¿Cuáles son sus secuelas?
Un equipo del Centro de Investigación del Cáncer muestra que el medicamento cabergolina, administrado en ratones al terminar la lactancia, refuerza la protección frente al cáncer de mama. Estos resultados, observados también en historiales médicos de mujeres, se seguirán investigando mediante un ensayo clínico.
Un trabajo liderado por la Universidad Complutense de Madrid muestra que los modelos celulares 3D derivados de tejido histológicamente libre de tumor son capaces de manifestar capacidades de crecimiento, autorrenovación y migración que no son visibles mediante el análisis convencional del tejido. Los autores afirman que esta técnica podría ser un complemento diagnóstico.
MamoRisk recabará datos de 10 000 mujeres seleccionadas entre los programas de detección precoz de 14 comunidades autónomas. En el proyecto participan varios centros españoles y la primera fase acaba de comenzar en Galicia.
Una revisión Cochrane de 45 estudios compara las principales herramientas utilizadas para estimar el riesgo en este grupo de población. El análisis concluye que ninguna alcanza una capacidad predictiva suficiente para individualizar plenamente las decisiones clínicas.
El riesgo de que un tumor vuelva a aparecer en otros órganos se juega en una franja muy concreta del tejido original. Un factor genético clave marca si ciertas células avanzan, se mantienen inactivas durante años o acaban originando focos secundarios.
Un equipo del CNIO ha descubierto que la pérdida de identidad celular en la mama da lugar a células híbridas, denominadas ‘infieles’, capaces de iniciar todos los tipos de cáncer de mama. Este hallazgo ayudará a distinguir qué alteraciones tempranas tienen capacidad de progresar y cuáles no.
Un mapa detallado de proteínas revela que el núcleo celular alberga numerosas enzimas del metabolismo hasta ahora no asociadas a esta estructura. El hallazgo redefine la relación entre metabolismo y genoma y ofrece nuevas pistas sobre el comportamiento de distintos tumores.
Este tumor sigue siendo el más frecuente entre las mujeres y causó 2,3 millones de diagnósticos y 764 000 muertes en el mundo en 2023. En España, las muertes han caído un 41,9 % desde 1990, mientras que la tasa de nuevos casos se mantiene en niveles similares a los de hace tres décadas.
Patricia Altea es investigadora en cáncer de mama metastásico. Estudia cómo las células de este tumor reprograman su metabolismo para sobrevivir en órganos como el pulmón, el hígado o el hueso, y qué papel desempeñan los nutrientes en ese proceso. Recientemente ha recibido el Premio Nacional Gabriella Morreale y el Premio Hipatia al talento joven.