Bronquitis, neumonía, enfermedades circulatorias, cáncer, párkinson, alzhéimer, paludismo, malnutrición y partos prematuros están relacionados con el cambio climático. En España se acaban de publicar los efectos en la salud de las centrales térmicas de carbón, un combustible fósil que produce cambios en una atmósfera que nos asfixia, sobre todo en las grandes ciudades.
Gran parte del dióxido de carbono atmosférico es absorbido por las aguas marinas, pero esto contribuye a su acidificación y altera gravemente los ecosistemas. Para entender qué ocurrirá en un futuro próximo en todos los océanos del mundo ante el cambio climático, un equipo de científicos han analizado cerca de las zonas polares el comportamiento de unas pequeñas algas unicelulares, llamadas cocolitóforos, que intervienen tanto absorbiendo como produciendo CO2.
El rorcual común, la segunda ballena más grande del mundo detrás de la ballena azul, ha aumentado su población en las costas catalanas, donde los ejemplares han encontrado un núcleo importante para alimentarse. El incremento de zooplacton debido al cambio climático ha permitido el aumento de ballenas, consideradas los grandes sumideros de CO2 de los mares.
Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Sevilla pone de manifiesto que el actual sistema de gestión de residuos urbanos en Andalucía no se adapta a los criterios europeos, lo que supone un obstáculo al cumplimiento de los objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero que se han marcado España en su conjunto.
Los ríos intermitentes se secan durante una parte del ciclo anual y suponen la mitad de la red mundial de ríos. Pero no se tienen en cuenta para determinar la contribución global de los afluentes en la liberación de dióxido de carbono a la atmósfera. Un estudio ha permitido cuantificar por primera vez esas emisiones y revela que, si se añadiera la información referente a los ríos intermitentes, las estimaciones de emisiones de CO2 asociadas a los cursos de agua aumentarían entre un 7% y un 152%.
Una de las soluciones propuestas por los científicos para la lucha contra el cambio climático es almacenar el dióxido de carbono en el subsuelo, pero existen controversias sobre la seguridad de este método. Un nuevo trabajo basado en simulaciones muestra que hay un 95% de probabilidades de que el gas inyectado se retenga en el subsuelo durante más de 10.000 años.
Científicos de la Universidad de Granada y el Massachusetts Institute of Technology han demostrado por primera vez que los microorganismos del plancton, en vez de desarrollar un modo de vida solitario, se organizan entre sí en comunidades complejas, aunque de vida muy corta y rápidamente cambiantes.
Investigadores de las universidades de Córdoba y la Tecnológica del Sur de China han logrado encapsular metales en armazones porosos formados por un material mixto de materia orgánica y metálica. El avance podría aplicarse para absorber CO2, un importante gas de efecto invernadero, y el desarrollo de baterías.
Las técnicas de conducción eficientes reducen las emisiones de CO2 del orden de un 21% en los vehículos diésel y en un 17% en los de gasolina, aunque el tiempo de viaje aumenta alrededor de un 7,5%. Así lo refleja un estudio llevado a cabo en la ciudad de Cáceres.
Imitando a las hojas de los árboles, investigadores de la Universidad Rovira i Virgili han creado un dispositivo que absorbe CO2 a alta velocidad y lo transforma en productos como el metanol, uno de los ingredientes del biodiésel. El prototipo realiza una fotosíntesis artificial que, algunos aspectos, mejora la de las plantas, consiguiendo energía limpia diez veces más rápido que con la biomasa.