Valles, terrenos al aire libre y llanos, y sobre todo las cuevas hacen de la Sierra de Atapuerca (Burgos) un lugar único, en el que habitaron al menos cuatro especies de homínidos y otros animales como el ciervo gigante, el jaguar europeo o el oso de las cavernas. Para entender cómo se creó este hábitat de gran valor paleontológico, un equipo del CENIEH ha logrado mapear la evolución del paisaje.
Una investigación, en la que ha participado el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social, ha identificado un caso de canibalismo ritual de hace sobre 14.500 años, en la cueva de Gough (Reino Unido). Los homínidos que vivían en dicha cavidad utilizaron, además, los cráneos como cuencos, probablemente dentro de un uso simbólico de los cuerpos.
Las últimas excavaciones en la Cova de les Llenes en Lérida –que finalizan mañana– han permitido demostrar las visitas continuadas que realizaron diferentes grupos neandertales para cazar animales que vivían en los alrededores de la cueva, como ovejas salvajes y corzos. Pero la cavidad era una madriguera de carnívoros de los que destaca el oso de las cavernas que la utilizaba para hibernar.
Un equipo internacional de científicos retrasa en más de un millón de años la antigüedad de los huesos de Little Foot, el Australopithecus prometheus hallado en una cueva de Sudáfrica en 1994. Según los análisis minerales de las rocas del yacimiento publicados en Nature, el homínido vivió hace 3,67 millones de años, lo que sugiere que convivió con Lucy, la Australopithecus afarensis, uno de los ancestros del género Homo.
La cueva cántabra de La Garma sigue aportando valiosa información sobre el pasado prehistórico de la región y sobre el cambio climático. El estudio más reciente, en el que han participado investigadores de la Universidad de Cantabria, ha permitido reconstruir cómo se desplazaban los vientos y qué presiones predominaban en el sur de Europa, gracias a los datos obtenidos de una de las estalagmitas de la galería inferior de la cavidad.
Una investigación internacional, liderada por la Universidad de Huelva, sobre un grabado descubierto en la roca de la Cueva de Gorham (Gibraltar) estima que la impresión de las líneas cruzadas que aparecen representadas fue probablemente trazada por neandertales. Esto supone que tendrían capacidad para la expresión abstracta.
Un estudio realizado a partir de restos fósiles encontrados en una cueva gibraltareña concluye que los neandertales cazaban palomas de forma habitual como parte de su dieta. Hasta ahora, la explotación sistemática de aves estaba considerada una práctica exclusiva de la conducta humana moderna.
Ilustración de Duvalius abyssimus. / Sinc - José Antonio Peñas.
El peculiar hábitat de la cueva de Kruber en el Cáucaso occidental continúa siendo un misterio. Investigadores de dos universidades españolas han descubierto en esta sima una nueva especie de escarabajo de los abismos.