Casi 1,7 millones de personas se han recuperado de la COVID-19 en todo el mundo, pero muchas sufren efectos secundarios de los que aún se conoce poco. El jefe de servicio de Neumología del Hospital Clínico Universitario de Valencia lidera un proyecto que pretende saber de forma precoz quiénes pueden presentar alteraciones funcionales respiratorias a corto y medio plazo.
El positivo en un test de anticuerpos podría no garantizar protección contra el coronavirus. El primer estudio realizado en España apunta que un 44 % de las personas que han sufrido la infección de manera leve o asintomática tienen un nivel de anticuerpos muy bajo y con poca capacidad neutralizante. Por ello, los autores subrayan la necesidad de mantener las medidas de precaución para evitar nuevas exposiciones.
Con la aparición del SARS-CoV-2, un grupo del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC ha iniciado un proyecto para aislar estos anticuerpos de dromedarios, llamados nanoanticuerpos al ser más pequeños y eficaces en el reconocimiento de la superficie de virus y bacterias. En los próximos tres meses esperan encontrar los primeros candidatos para bloquear la entrada del virus a las células y emplearlos para reducir la infección en pacientes con COVID-19.
Es pionero en el estudio de la relación entre dieta y envejecimiento. Al inicio de la pandemia, él y otros investigadores se ofrecieron a asesorar al Gobierno “para salir lo mejor posible de esta situación dando pasos basados en la ciencia”. Le preocupa en extremo que la población relaje demasiado las precauciones y vivamos una segunda ola durante el verano, “algo terrible para las personas mayores”.
En plena pandemia hablar de oportunidades puede parecer ingenuo e incluso frívolo. Guillermo Fernández, miembro del colectivo 'El museo transformador', reflexiona que en su sector “sería lamentable optar por esperar ingenuamente a que pasase la tormenta para poder seguir haciendo lo de siempre”. En este artículo esboza algunas ideas para imaginar esta revisión.
La búsqueda de soluciones contra la COVID-19 nos está mostrando en directo la importancia del conocimiento científico. Sin embargo, en ocasiones se desprecia como base para tomar decisiones políticas y, en el otro extremo, se le exige un poder de predicción absoluto que no tiene. ¿Cómo cambiará la imagen social de la ciencia? ¿Aprenderemos a valorarla tal y como es?
Los movimientos contra la vacunación en Facebook son más influyentes que los grupos a favor, según un nuevo estudio que ha examinado las interacciones de casi 100 millones de personas en sus páginas. Los autores alertan del peligro que esto supone contra el nuevo coronavirus.
Con el alivio de las medidas de confinamiento se abre la posibilidad de una nueva transmisión del virus. Por eso, la detección temprana de los nuevos contagios y el estudio de sus posibles contactos es esencial para controlar el avance de la pandemia.
Evitar el contagio es complicado si no puedes aislarte ni tienes acceso a un grifo de agua corriente. Así es como viven esta pandemia miles de personas en los campos de refugiados griegos, según cuenta el director de Médicos Sin Fronteras en Grecia. Estas condiciones eran ya una emergencia antes de la pandemia.
Tras anunciarse que a finales de 2019 pudo haber un primer positivo de SARS-CoV-2 en Francia, la OMS aconseja buscar sospechosos desde noviembre. En España, los ‘detectives’ que trazan la evolución de la pandemia no creen que el virus campara a sus anchas, silente, mucho antes de los primeros casos conocidos.