Las adicciones no desaparecen por el confinamiento, pero las terapias de rehabilitación han sido canceladas para evitar contagios por COVID-19. ¿Cómo podemos ayudar a las personas en tratamiento por alguna dependencia o aún sin diagnosticar? En estos momentos, la sustancia que más preocupa a los expertos es el alcohol.
Con las ciudades vacías, muchos animales, que antes tenían miedo a los humanos, salen con más facilidad o cambian sus comportamientos. Para los expertos, la casi nula actividad humana crea una trampa ecológica y una falsa percepción de que las urbes son un buen lugar para vivir. Además, algunas especies pueden dejar de percibir a los humanos como un peligro.
Cientos de científicos han tenido que posponer o incluso cancelar sus proyectos de investigación. A largo plazo, la crisis de la COVID-19 podría crear una brecha en los niveles de producción científica, pero los investigadores, preocupados por la situación económica, esperan que este parón no frene las inversiones.
Profesionales de la salud han sufrido conductas discriminatorias por miedo a que puedan suponer un foco de contagio de la COVID-19. El presidente del Consejo General de Enfermería de España, Florentino Pérez Raya, anima a las víctimas a denunciar los hechos y defiende que el personal sanitario es el primer interesado en que no haya más víctimas.
Investigadores del Instituto IMDEA Nanociencia están desarrollando un sensor para identificar la presencia del coronavirus SARS-CoV-2 mediante diminutas partículas de oro con ADN. Estas tiñen de rojo una disolución, pero el color desaparece con la presencia del ARN viral.
Una carta de dos ecólogos del Instituto Nacional de Investigación de la Amazonía, que se publica hoy en Science, pide al Gobierno de Bolsonaro que tome medidas para salvaguardar a las comunidades indígenas, que son más susceptibles a epidemias y carecen de la asistencia médica básica.
La situación actual de la epidemia causada por la COVID-19 supone una prueba para todo el sistema de salud. Ricardo Martino Alba, experto en cuidados paliativos del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, analiza cómo influye en los profesionales, pacientes y familias esta situación y afirma cómo la fragilidad del ser humano debe ser el eje central de la atención sanitaria.
Un grupo de investigadores españoles ha puesto en marcha la Acción Matemática contra el Coronavirus para ayudar a predecir el número de personas que se contagiarán, hospitalizarán, saldrán adelante o fallecerán por COVID-19. La incertidumbre sobre el número actual de infectados es el principal escollo, según explica uno de los participantes en este proyecto colaborativo.
La revista Science ha publicado esta semana un estudio que modeliza las futuras estrategias de distanciamiento social para frenar la pandemia por COVID-19. Los expertos afirman que podría ser necesario alternar estas medidas hasta 2022 y apuntan que la incidencia total del virus hasta 2025 dependerá de la duración de la inmunidad humana, de ahí la necesidad de realizar estudios serológicos lo antes posible.
Los que conocen la historia de las enfermedades infecciosas saben que la epidemia actual por SARS-CoV-2 no es un fenómeno raro. No es necesario que científicos locos fabriquen virus para infectar a la humanidad. El estudio de varios coronavirus de los cerdos, que aparecieron en las granjas de todo el mundo desde los años 80, permite sacar varias conclusiones sobre la actual COVID-19.