Al contrarío de lo que se podría pensar, estos pequeños animales no se dirigen directamente hacia el foco luminoso, sino que inclinan su dorso hacia él, lo que desvía y modifica de forma errática su trayectoria. Con luz natural, sin embargo, este mismo comportamiento les ayuda a mantener su posición correcta en el aire. Un equipo de biólogos lo ha investigado y grabado con cámaras de alta velocidad.
Estos cultivos celulares tridimensionales ayudan a los investigadores a comprender los procesos biológicos en la salud y la enfermedad. Sin embargo, es difícil influir en la manera en que se organizan en tejidos complejos. Ahora, un grupo liderado por científicos alemanes ha encontrado una nueva forma de hacerlo. Su trabajo se publica en Nature Methods.
Los físicos franceses Pierre Agostini y Anne L’Huillier, junto al húngaro Ferenc Krausz, reciben el galardón por desarrollar métodos experimentales que generan brevísimos pulsos de luz para estudiar la dinámica de los electrones en el interior de átomos y moléculas. L’Huillier es la quinta mujer que consigue este galardón.
Investigadores de las universidades politécnicas de Valencia y Cataluña y el Instituto de Ciencias Fotónicas han encontrado, desde un punto de vista teórico, las condiciones para que la estructura de luz sea estable mediante configuraciones en forma de zig-zag. El avance abre el camino hacia futuros dispositivos ópticos avanzados.
Un nuevo sistema de visión por ordenador convierte cualquier objeto brillante en una especie de cámara que permite al observador ver más allá de los obstáculos. Esta tecnología, desarrollada por investigadores del MIT y la Universidad Rice, en EE UU, podría ser especialmente útil para su aplicación en vehículos autónomos.
Investigadores del Instituto de Química Avanzada de Cataluña han desarrollado, de momento in vitro, moléculas farmacológicas que se activan con señales luminosas. El avance abre nuevas vías para tratamientos de mayor precisión de enfermedades como el cáncer.
Dos científicos de España y China han demostrado la existencia de un fenómeno, desconocido hasta ahora, que subyace tras las fuerzas ópticas electromagnéticas. El hallazgo, que podría incluirse en los libros de texto de Física e Ingeniería del futuro, aporta nuevos conocimientos para la manipulación óptica y la propulsión mediante la luz.
Investigadores del instituto ICFO y la Universidad Autónoma de Barcelona han logrado demostrar interacciones quirales (no superponibles con su imagen especular) entre átomos enfriados a las temperaturas más bajas del universo. Tras aplicar luz láser, el resultado es un sistema cuántico que se comporta de forma distinta a su imagen en el espejo y se describe con una teoría de gauge, uno de los pilares de la física moderna.
La estabilidad del ácido barbitúrico frente a la dañina luz ultravioleta, que en la Tierra primitiva incidía sin la protección de la capa de ozono, apoya su posible papel como precursor de las nucleobases del ARN y el ADN, el material genético de los seres vivos. Así lo muestran las simulaciones computacionales realizadas por químicos de la Universidad Autónoma de Madrid.
Investigadores de los institutos ICFO e IrsiCaixa han desarrollado un sensor que, con la ayuda de la luz, puede descubrir en la saliva concentraciones muy bajas de SARS-CoV-2. Ofrece gran sensibilidad y especificidad, como una PCR, pero de una forma tan rápida como los test de antígenos.