Investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid diseñan, en consorcio con otras instituciones nacionales, una nueva herramienta terapéutica de rehabilitación motriz para niños en la que un robot terapeuta social, interactivo y totalmente autónomo capaz de percibir las reacciones del paciente y determinar si hace correctamente sus ejercicios.
Concha Monje (Badajoz, 1977) es investigadora del Robotics Lab de la Universidad Carlos III de Madrid. Esta ingeniera industrial es una de las responsables del desarrollo TEO, un robot humanoide de 60 kilos que camina y manipula objetos. Autora de casi medio centenar de artículos científicos, ahora ha trasladado sus conocimientos al mundo del cine. En concreto, ha sido asesora científica en la película Autómata, protagonizada y producida por Antonio Banderas y dirigida por Gabe Ibáñez. Esta cinta de ciencia ficción explora un futuro donde los robots humanoides toman conciencia propia.
Investigadores de la Universidad de Málaga han diseñado un sistema para controlar de forma remota un robot con la voz. El método logra una alta tasa de reconocimiento de palabras y el control de la plataforma robótica en tareas de navegación, ventajas que abren la puerta a su futura aplicación en otros dispositivos, como sillas de ruedas. Además, opera en castellano.
El ingeniero José de Gea Fernández (Barcelona, 1976) desarrolla innovaciones robóticas en el Centro de Investigación Alemán en Inteligencia Artificial (DFKI) desde hace más de una década. Este mes ha estado en Madrid para hablar de la humanoide AILA y el robot 'primate' Charlie durante el congreso Humanoids 2014, además de para coordinar en la Fundación Ramón Areces un simposio sobre cooperación en la exploración espacial.
El ingeniero Alin Albu-Schäffer (Timisoara-Rumanía, 1967), director del Instituto de Robótica y Mecatrónica del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), ha estado esta semana en el congreso internacional Humanoids 2014 que se ha celebrado en Madrid. El experto ha hablado sobre el diseño y control de los robots humanoides para interactuar con las personas, uno de los grandes desafíos de la robótica.
En Suiza, un equipo de investigadores han creado un robot con el que han logrado reproducir ilusiones fantasmales en el laboratorio al crear confusión en las señales que recibe el cerebro. Su trabajo explica un fenómeno que es común a muchas culturas y, aunque quizá no logre convencer a quienes creen en estas apariciones, será útil en el estudio de la esquizofrenia.