Mientras cartografiaban un tipo de estrellas que varían de brillo, llamadas cefeidas, un equipo de astrónomos ha encontrado un disco de estrellas jóvenes ocultas tras las gruesas nubes de polvo que rodean el corazón de nuestra galaxia. Hasta ahora no se sabía que la Vía Láctea tuviera este componente estelar.
Esta imagen en la que vemos un conjunto de coloridas estrellas y gas fue captada por la cámara de amplio campo WFI (Wide Field Imager). / ESO/G. Beccari
Distribución de las nueve galaxias enanas desconocidas que orbitan alrededor de la Vía Láctea. / Carnegie Observatories
En las regiones internas de nuestra galaxia también hay materia oscura, según un estudio de investigadores latinoamericanos y europeos. Aunque los modelos teóricos predecían su existencia y se había logrado medir en otros lugares del universo, por primera vez se han encontrado evidencias de la presencia de esta materia que no interacciona con la luz en el interior de la Vía Láctea.
Distribución del gas molecular en 30 fusiones de galaxias. / ALMA/ESO
Laniakea. En el punto rojo se encuentra la Tierra. / Nature
Mosaico de imágenes captadas por el Wide Field Imager (WFI). / ESO
Ilustración del satélite cartografiando la Vía Láctea / ESA–D. Ducros.
El satélite Gaia, considerado el GPS más preciso de la galaxia, está listo para cartografiar mil millones de estrellas y otros objetos estelares. El consorcio internacional DPAC –en el que participan científicos de la UNED– procesará la ingente cantidad de datos que envíe. La revista Astronomy & Astrophysics publica cómo funciona el cerebro de una de las unidades que conforman el DPAC, la CU8, encargada de extraer los parámetros físicos de las fuentes que observe Gaia.