Científicos españoles y británicos han desarrollado una metodología para fabricar polímeros compatibles con medios fisiológicos de una forma rápida y sencilla. Estos compuestos se pueden activar para introducir ADN o ARN en el interior de una célula. El avance, portada de la revista Angewandte Chemie, se podría aplicar en futuras terapias génicas.
Un equipo de investigadores de la Universidad Pompeu Fabra revela el importante papel que desempeñan en el desarrollo de cáncer las proteínas de unión al ARN. Gracias a un análisis a gran escala del transcriptoma de 11 tipos de cáncer diferentes, los científicos han descubierto que las alteraciones de estas proteínas pueden modificar el ARN e inducir procesos tumorales en las células.
El ADN no siempre adopta la forma de doble hélice asociada al código genético, también puede retorcerse y actuar como una enzima: la deoxirribozima. Una investigadora española y otros científicos del Instituto Max Planck de Biofísica Química, en Alemania, han conseguido la primera estructura tridimensional de esta biomolécula, que ha resultado ser mucho más flexible de lo que se pensaba.
La revolucionaria herramienta CRISPR de edición del ADN protagoniza nuevos estudios científicos. Una investigación con participación de la Universidad de Murcia describe por primera vez un sistema basado en espaciadores que provienen de ácido ribonucleico (ARN) y no de ADN, como el utilizado hasta ahora. El trabajo abre vías de para investigar los virus de ARN, mucho menos conocidos.
Un grupo de usuarios del juego de internet Eterna ha logrado diseñar modelos para la estructura de las moléculas de ARN que superan a los creados por los grandes supercomputadores. Comprender cómo se pliegan estas biomoléculas es fundamental para el desarrollo de nuevos antibióticos, vacunas y tratamientos de enfermedades como el cáncer y trastornos neurológicos.
El papá también come por dos. Como revela un estudio de la Universidad de Copenhague, el peso del hombre afecta a la herencia que transmite a sus hijos: las células del semen de hombres delgados y obesos poseen diferentes marcas epigenéticas en los genes asociados con el control del apetito. Según los investigadores, los hombres deberían revisar sus hábitos antes de ser padres.
La Antártida es un continente que debido a sus condiciones climatológicas y geológicas y al no haber estado muy expuesto a las actividades humanas, supone un gran banco de perubas para la ciencia. El último descubrimiento, que cuenta con participación española, ha sido describir por primera vez quasiespecies de virus de ARN en un ecosistema natural.
Antes del código genético que conocemos hoy pudo existir otro más sencillo establecido entre aminoácidos y nucleótidos, los ‘ladrillos’ que acabarían conformando las proteínas y los acidos nucleicos como el ARN y el ADN. Además, ciertas propiedades de los aminoácidos, como su tamaño y polaridad, influyeron en cómo el ARN de transferencia los ordenaba para crear complejas y plegadas proteínas. Así lo reflejan dos estudios de científicos de la Universidad de Carolina del Norte (EE UU) que avanzan en el desconocido paso desde las primeras biomoléculas hasta las células de la Tierra.
Al filtrar los datos de GTEx a través de un prisma los científicos han podido separar la información en función de cada tipo de tejido, cada uno con un color distinto y asignado, y analizar y comparar los datos desde esa posición privilegiada./ Leslie Gaffney
El Proyecto GTEx, que nació en 2010, creó una base de datos y un banco de tejidos para entender mejor la variación genómica y dar pistas sobre la predisposición a enfermedades. Ahora, los 130 científicos del consorcio presentan en varios artículos los primeros resultados sobre el modo de actuación de las variantes genómicas para controlar cómo, cuándo y cuántos genes se 'encienden' o 'apagan' en los diferentes tejidos u órganos.