No es ninguna sorpresa que durante largo tiempo a las mujeres se les negó el acceso a estudios y carreras científicas. Lo sorprendente es que, pese a ello, pudiera surgir una oleada de astrónomas que, sobre todo en el siglo XIX y en los países anglosajones, persiguieron, observaron y estudiaron eclipses solares viajando por todo el mundo.
Hace un siglo apareció el nombre de una desconocida astrónoma andalusí en la enciclopedia Espasa Calpe. Hoy su leyenda se extiende por internet, pero historiadores y arabistas insisten en que es una pura invención. No se ha encontrado ni un solo documento antiguo que acredite su existencia, aunque algunas pistas conducen a la Real Biblioteca de El Escorial.
Maria Mitchell, la primera astrónoma profesional de EE UU
Las mujeres representan una cuarta parte del colectivo de astrónomos profesionales, una situación que las investigadoras denuncian y tratan de cambiar. Cinco reputadas científicas dan a conocer de primera mano su trabajo y sus historias personales.
Alicia Magdalena Sintes Olives, de la Universidad de las Islas Baleares.
María Rosa Zapatero Osorio, del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA).