En el torrente sanguíneo, cuando el VIH se acerca a una célula para infectarla, tiene que fusionar su membrana con la cubierta sana de esta para introducir su material genético y propagar la infección. Un equipo de investigadores en el que participa la Universidad Complutense de Madrid ha descubierto que alterar la estructura de esta membrana podría ser clave para bloquear el contagio, lo que abre la puerta al diseño de nuevas armas contra la expansión del virus.
Marta Piñeiro Núñez (A Coruña, 1968) está al frente del programa de innovación abierta de la farmacéutica Lilly en Indianápolis (EE UU). Gracias a esta iniciativa, científicos de universidades y pequeñas firmas de todo el mundo pueden utilizar la plataforma informática y las herramientas de ensayo de la multinacional. A cambio, Lilly gana acceso a un amplio catálogo de nuevas moléculas en campos poco explorados como la inmunología y el dolor.
Investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña, la Universidad de Barcelona y dos universidades en Australia han introducido una nueva forma de catalizar reacciones químicas aplicando campos eléctricos a las moléculas. El avance, además de resolver un antiguo enigma químico, podría revolucionar la forma de producir compuestos destinados a la industria y la vida cotidiana.
Un grupo de usuarios del juego de internet Eterna ha logrado diseñar modelos para la estructura de las moléculas de ARN que superan a los creados por los grandes supercomputadores. Comprender cómo se pliegan estas biomoléculas es fundamental para el desarrollo de nuevos antibióticos, vacunas y tratamientos de enfermedades como el cáncer y trastornos neurológicos.
Utilizando un modelo artificial del virus del ébola, un equipo europeo coordinado desde Madrid ha comprobado cómo una supermolécula formada por trece fullerenos ha sido capaz de inhibir la infección del virus, al bloquear un receptor implicado en su desarrollo. El modelo, probado in vitro, pone de relieve el potencial de esta biotecnología para acabar con la infección.
El equipo ha conseguido algo sin precedentes: ensamblar doce fullerenos, cada uno con diez azúcares, sobre otro fullereno central, imitando la presentación de los carbohidratos que envuelven al virus del ébola / N. Martín y B. Illescas.
Científicos de la Universidad de Santiago de Compostela y de IIBM Research Zúrich (Suiza) han conseguido probar la existencia de los arinos, una familia de moléculas extremadamente reactivas que fueron sugeridas por primera vez hace 113 años. La técnica podría aplicarse en la elaboración de nanocintas de grafeno y dispositivos unimoleculares.
Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) y del Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona han desarrollado un sensor reconfigurable, fabricado a partir de grafeno, para detectar nanomoléculas como proteínas y fármacos. El dispositivo explota las propiedades ópticas y electrónicas de este material.
Cuando recibió el premio Príncipe de Asturias en 2014, algún medio se refirió a Avelino Corma como ‘el rey de las zeolitas’ unos compuestos minerales porosos, de estructura cristalina, con propiedades catalíticas que permiten transformar la materia. Estos catalizadores sólidos constituyen solo uno de sus logros, ya que Corma es autor de más de un centenar de patentes. En esta entrevista subraya que la química tendrá un papel clave en los grandes desafíos del siglo XXI y reclama que esta disciplina, junto con las matemáticas y la física, tenga mayor protagonismo en el currículo escolar.
Para conseguir un diagnóstico precoz y fiable del cáncer de mama, investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y de otras instituciones han diseñado un biosensor magnético capaz de detectar las moléculas miR-21 y miR-205, relacionadas con la enfermedad. La herramienta, más rápida que los dispositivos actuales, se ha probado en tejidos tumorales reales y ha permitido identificar el cáncer de mama de peor pronóstico.