Durante mucho tiempo, África oriental se ha considerado el origen de los primeros homínidos. Este paradigma se ha roto gracias a un trabajo basado en los restos arqueológicos más antiguos del Norte de África, datados en 1,9 y 2,4 millones de años.
El investigador Manuel Santonja del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana lidera un trabajo en el que se propone una nueva interpretación estratigráfica, arqueológica y paleoambiental del yacimiento tanzano de Thiongo Korongo situado en la Garganta de Olduvai (Tanzania).
El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) explora los restos de dos culturas del Paleolítico Inferior que se asentaron en la cuenca de Ain Beni Matar, cerca de la ciudad de Uchda (en el noreste de Marruecos, próxima a Argelia, a unos 150 kilómetros de Melilla). En este emplazamiento, que cuando llegaron los homínidos estaba compuesto de un paisaje con ríos más caudalosos que los actuales y con una mayor pluviosidad, se desarrollaron las culturas odulvayense y achelense, industrias caracterizadas por el uso de cantos tallados y bifaces, respectivamente, y de las que se cree que una sucedió a la otra cronológicamente.