Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración con la empresa española Gilatech, han diseñado, desarrollado y patentado un brazo robótico para el guiado preciso de la inserción de agujas, catéteres y elementos quirúrgicos en procedimientos de cirugía mínimamente invasiva. Está pensado para ser utilizado en tomas de muestras de tejidos y fluidos para biopsias y diagnosis y la administración localizada de medicamentos.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid han creado un prototipo de robot esférico para llevar a cabo misiones en entornos agrestes, como los terrenos de cultivo o los parques. Su nombre es Rosphere.
La mosca es uno de los animales voladores más ágiles de la naturaleza. Imitar su destreza en un robot a escala requiere soluciones no convencionales a problemas como la propulsión. Investigadores de la Universidad de Harvard han construido el primer robot de estas características, de 80 miligramos, el tamaño de un insecto, y alas que copian su vuelo.
Los cefalópodos tienen una vida muy breve, una memoria muy simple y son muy sensibles a los cambios en la acidez y temperatura del mar. Lejos de parecer desventajas, los científicos que los estudian ven en ellos un mundo de posibilidades para saber más sobre la memoria, el envejecimiento y el cambio climático. Estos y otros temas se han tratado en el mayor evento científico sobre cefalópodos que se ha celebrado en Brasil.
Una spin off de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante) va a sacar al mercado Roboterapist 3D, un robot que ayuda en la recuperación de personas que han sufrido un accidente cerebrovascular y sobre el que tiene patente mundial. Es el primero que permite iniciar los ejercicios con el paciente tumbado, por lo que se pueden comenzar casi inmediatamente tras el accidente, lo que acelera la recuperación.
El coloreado cuadrúpedo puede moverse a 40 m/h. Imagen: S. Morin / Universidad de Harvard.
Investigadores de la Universidad de Harvard (EEUU) han creado un pequeño robot de silicona al que se le puede bombear tintes de colores. De esta forma el artefacto se puede camuflar en su entorno como si fuera un pulpo o iluminarse en la oscuridad como una luciérnaga. El trabajo se publica esta semana en la revista Science.