Una mala alimentación, la ingesta de alcohol, el sedentarismo… Los hábitos de vida poco saludables ya se detectan en la adolescencia temprana, y predominan especialmente entre las mujeres y los jóvenes de entre 19 y 26 años. Por lo tanto, las campañas de prevención deben tener muy en consideración dichos grupos de riesgo, y dirigirse incluso a menores de 13 años.
Una tesis doctoral de la UPV/EHU ha analizado los hábitos físicos y la condición física de los universitarios. Casi mitad de los jóvenes que han participado en el estudio son sedentarios y apuntan que las razones son la falta de tiempo y de ganas.