Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha descubierto que la enzima LSD1 controla el equilibro entre la renovación y la diferenciación de las células madre embrionarias humanas. El hallazgo abre nuevas posibilidades en la medicina regenerativa.
Un equipo internacional de investigadores ha descrito el mecanismo celular que interviene en la formación de tejidos epiteliales, las capas celulares que recubren el organismo y que constituyen el 60% de las células del cuerpo humano. El trabajo podría contribuir al hallazgo de posibles dianas terapéuticas contra el cáncer.
‘Descifrando los secretos de la reparación tisular’, de Roberto Prado. Se trata de una imagen de microscopía electrónica de barrido de un biomaterial procedente de la sangre del propio paciente diseñado para mimetizar el proceso de reparación tisular.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Vigo, la Universidad Rutgers (EE UU) y del Imperial College de Londres (Reino Unido) ha desarrollado el “fibrado láser”, un novedoso método para producir nanofibras de vidrio con materiales. Por primera vez han conseguido fabricar nanofibras de bioglass, el vídrio bioactivo que se utiliza en la regeneración de huesos.
Ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE UU), han estimulado la capacidad de las células madre para regenerar tejido vascular (como los vasos sanguíneos), al equiparlas con genes que producen factores de crecimiento extra que estimulan el crecimiento de los tejidos. Los resultados aparecen hoy en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
El acuerdo entre ambas instituciones establece los procedimientos y circuitos para llevar a cabo un nuevo programa de extracción de tejidos en el Hospital San Pedro de Logroño, que incorpora la formación de sus profesionales.
Investigadores del Departamento de Histología de la Universidad de Granada, el Banco de Tejidos de Granada y Almería y los Hospitales Universitarios Virgen de las Nieves y San Cecilio han perfeccionado el método de cultivo de diferentes tejidos humanos -como córnea, mucosa oral (encías), cartílago o tejido urinario- para su posterior uso clínico.
Gracias a las huellas dactilares podemos apreciar texturas sutiles que apenas tienen una anchura de una fracción de milímetro. Así lo indica un estudio, publicado recientemente en la revista Science, que trata de comprender cómo se emplean los sentidos de la vista y el tacto para distinguir entre materiales sintéticos y naturales.