Dos aviones idénticos pueden despegar con el mismo consumo de combustible y dejar huellas climáticas distintas. El resultado no depende solo de las emisiones de dióxido de carbono, sino de cómo, cuándo y por dónde operan dentro del espacio aéreo. Incorporar estas variables en la planificación de rutas abre la puerta a rediseñar la actividad aérea para reducir su impacto ambiental.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid han definido las competencias necesarias para los futuros controladores en un entorno de trabajo altamente automatizado. Valorar la situación o gestionar la carga de trabajo sufrirán pequeñas variaciones, pero la gestión del tráfico, la comunicación y la coordinación son algunos de los aspectos que sufrirán grandes cambios.