El Observatorio del Roque de los Muchachos, situado en la isla de La Palma, ha parado su actividad como medida preventiva para evitar daños en los espejos de los telescopios.
Decenas de investigadores se han trasladado a La Palma para seguir la nueva erupción en la isla, coordinados con los colegas que trabajan desde sus centros. El registro de seísmos, las mediciones de gases, los análisis químicos de las muestras, las imágenes aéreas y los cálculos de riesgos ofrecen datos cruciales para que los equipos de emergencia puedan proteger a la población.
La colada de lava sigue su paso hacia la costa, donde se prevé que llegue en las próximas horas. En previsión de las posibles emanaciones de gases nocivos se ha ordenado el confinamiento de San Borondón, Marina Alta, Marina Baja y La Condesa.
El seguimiento de los seísmos que precedieron a la erupción en La Palma, la deformación del terreno, el avance de la lava, las casas destruidas y las emisiones no sería posible sin los satélites que están ayudando durante esta emergencia, especialmente los centinelas del programa europeo Copernicus.
El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcán) ha confirmado que se ha abierto una nueva boca eruptiva en uno de los flancos del cono activo desde el domingo. Las autoridades han evacuado los barrios de Tajuya y Tacande.
A falta de conocer la magnitud, concentración y dispersión de los gases de la erupción volcánica en La Palma, es difícil valorar los riesgos reales para la salud. Los expertos esperan efectos a corto plazo, como tos, inflamación de los bronquios, dificultad para respirar o crisis de asma, que podrían ser más acentuados en personas vulnerables, mayores y niños.
La colada de lava avanza hacia el mar y a su paso ya ha destruido más de 350 inmuebles desde el pasado domingo. Más de 6.000 personas han tenido que ser evacuadas de sus hogares en una isla que, como el resto del archipiélago, ya ha experimentado otras erupciones. Pero ¿por qué ahora en La Palma?
Los datos recogidos por los satélites del programa europeo Copérnico permiten predecir que el gas SO2 procedente del volcán canario se extenderá este viernes por gran parte del Mediterráneo occidental. Sin embargo, su impacto ambiental a nivel de superficie será muy bajo, según los expertos.
A bordo del barco oceanográfico, cuya llegada a la isla está prevista para este sábado, viajan algunos de los mayores especialistas en geología marina de España. Entre otras labores, los investigadores harán un estudio de la profundidad marina con alta resolución. También llevarán a cabo análisis fisicoquímicos y biológicos del agua, en caso de que la colada de lava llegue finalmente al mar.
Vulcanólogos, petrólogos, sismólogos y geólogos están viajando a La Palma para seguir de cerca la erupción. Entre ellos está el catedrático Eumenio Ancochea, dispuesto a prestar toda la ayuda posible junto a su grupo de la Universidad Complutense de Madrid, y que se dedicará a estudiar el avance de las coladas de lava.