Desde mediados del siglo XX, los científicos están convencidos de que los vencejos comunes, que pueden permanecer hasta 10 meses volando, comen y duermen en el aire. Un nuevo estudio demuestra que no son los únicos. Los vencejos pálidos, protagonistas de #Cienciaalobestia, pueden volar también durante varios meses, por lo que estas aves estarían en realidad diseñadas para la vida área.
Un equipo de la Universidad Carlos III de Madrid ha desarrollado un algoritmo que maximiza la previsibilidad de los vuelos y reduce el riesgo de toparse con fenómenos tormentosos. El objetivo es mejorar la seguridad, aumentar la capacidad del tráfico aéreo y reducir los retrasos.
Un fósil de arqueoptérix ha servido a los científicos para zanjar una vieja discusión. Gracias a su análisis, por fin han probado que hace 150 millones de años estas aves aleteaban y no solo planeaban de forma pasiva. Sin embargo, su vuelo tenía que ser distinto al de los pájaros actuales. Los resultados de la investigación cambian lo que sabíamos sobre el origen del vuelo.
El estudio aerodinámico de Concornis lacustris y Eoalulavis hoyasi, dos pequeños pájaros del yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), indica que pudieron usar hace 126 millones de años un vuelo ondulado ‘a saltos’, típico de muchas especies modernas. Este hallazgo evidencia que las aves desarrollaron estrategias para mejorar su eficiencia de vuelo en una fase muy temprana de su evolución.
¿Qué permite que los colibríes giren repentinamente en un ángulo cerrado, en pleno vuelo y a altas velocidades? Según un estudio internacional, estas ágiles aves deben su destreza a su potencia muscular, al tamaño de las alas, junto con un toque de habilidad. Además, las especies más grandes, a pesar de su mayor masa, son capaces de adaptarse para superar a las más pequeñas.
Las aves desarrollaron estrategias para mejorar la eficiencia de vuelo en una fase temprana de su evolución, hace al menos 125 millones de años. Es la conclusión de un estudio llevado a cabo por un investigador español en colaboración con el Museo de Historia Natural de Los Ángeles.
Los huevos de los pájaros tienen una variedad asombrosa de formas. Desde elípticas en colibríes, esféricas en búhos a ovoides puntiagudas en aves limícolas. Hasta ahora, no se sabía cómo y por qué han evolucionado hasta presentar diferentes diseños. Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Princeton (EE UU) ha descubierto que estas formas dependen de las adaptaciones del ave al vuelo.
El cormorán de las Galápagos no vuela, pero es un excelente nadador. Darwin ya especuló que la pérdida de esta capacidad podría deberse a presiones evolutivas. Ahora, científicos de la Universidad de California han descifrado el ADN de esta especie y han descubierto que los mismos genes que acortaron sus alas son también responsables de trastornos óseos en humanos. Los autores creen que los hallazgos pueden servir para desarrollar nuevos tratamientos frente a este tipo de patologías.
Los mosquitos tienen una forma de volar diferente a la del resto de insectos voladores. Baten sus alas muy rápidamente, pero a un ángulo menor que los demás. Entonces, ¿cómo pueden hacerlo? Esta es la pregunta a la que un grupo internacional de científicos responde en un nuevo estudio en el que se describen las características aerodinámicas del vuelo del mosquito.