Un equipo internacional de científicos ha analizado en la cueva francesa de Arago el desgaste dental de los fósiles de animales herbívoros cazados por los Homo heidelbergensis. Es la primera vez que un método analítico permite establecer la duración de las ocupaciones humanas en yacimientos arqueológicos. La clave, los últimos alimentos que ingirieron estos homínidos.
Realización de los moldes en un diente de mamut (izquierda); Imagen del desgaste dental a un aumento de x35 (derecha).
La cueva francesa de Arago.
Huella fósil de camello
Reconstrucción pictórica de La Hoya de La Sima
Rastro de pisadas de camello
Rastro de pisadas de camello
Reconstrucción pictórica de Paracamelus.
Cuando en 2003 empezaron las excavaciones paleontológicas cerca del pueblo turolense de Riodeva, sus habitantes no salían del asombro: compartían territorio con los extintos dinosaurios. Desde el primer descubrimiento hasta el más reciente hace unas semanas, un pequeño grupo de paleontólogos ‘invade’ cada año los alrededores de Teruel en busca de restos fósiles. SINC pasa un día con estos expertos, cuya presencia en la zona ya no sorprende a nadie.
El grupo de investigación Murero de la Universidad de Zaragoza acaba de publicar en la revista internacional Acta Palaeontologica Polonica el hallazgo de unas nuevas especies fósiles de invertebrados correspondientes al periodo Cámbrico en España. Se trata de dos nuevos equinodermos eocrinoideos, que incluyen a erizos y estrellas de mar, hallados en el Yacimiento de Murero (en la provincia de Zaragoza). Sus primeros y enigmáticos representantes poblaron los mares cámbricos hace 530 millones de años y hasta ahora se sabía muy poco sobre ellos.