Un grupo de aficionados observa el eclipse solar total desde el archipiélago de Svalbard, donde el Sol ha quedado completamente oculto. Pulsar en las flechas para ver otros escenarios en Europa. / EFE
Entre las 9 y las 11:30 de la mañana de este viernes, el mismo día que comienza la primavera, la Luna se interpondrá entre la Tierra y el Sol. En esas horas se producirá un eclipse solar parcial visto desde la península ibérica, aunque será total en latitudes más al norte, como las islas islas Svalbard y Feroe, donde Sinc recogerá la señal que transmitan los astrónomos del proyecto GLORIA a partir de las 9:45 CET.
Gracias al telescopio espacial Hubble y el VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO), un equipo de investigadores del Centro de Astrobiología (CAB) y otros centros internancionales han localizado por primera vez las estrellas FS CMa en cúmulos y han determinado su edad. Se trata de unas enigmáticas estrellas masivas que pierden masa a una velocidad muy superior a la que predice la teoría.
Despega la misión de la NASA para estudiar la reconexión magnética sobre la Tierra. / NASA
ILustración de Ganímedes, con sus auroras, orbitando el planeta gigante Júpiter. / NASA/ESS
Bajo la corteza helada de Encélado, uno de los satélites de Saturno, se oculta un océano con fuentes termales que calientan sus aguas, según sugieren los datos recogidos por la sonda Cassini. La información ha llegado desde el anillo E del planeta gigante, donde se acumulan partículas con silicio creadas a altas temperaturas en las profundidades marinas y emitidas al espacio desde los supergéiseres de la gélida luna.
Distribución de las nueve galaxias enanas desconocidas que orbitan alrededor de la Vía Láctea. / Carnegie Observatories
Este viernes la sonda Dawn de la NASA alcanza Ceres, el objeto más grande del sistema solar entre Marte y Júpiter. Su entrada en la órbita del planeta enano ayudará a desvelar algunos de sus misterios, como sus enigmáticas manchas brillantes, y a comprender mejor los orígenes del sistema solar.
El planeta Marte albergó un primitivo océano que, aunque no era muy profundo, cubrió un 19% de la superficie del planeta rojo, una extensión ligeramente superior a la del océano Atlántico en la Tierra. Además, con sus más de 20 millones de km3, contenía más agua que el océano Ártico en nuestro planeta. Así lo sugiere un estudio internacional tras analizar la atmósfera y las propiedades del agua marcianas con telescopios terrestres.