Muchos abuelos y abuelas apoyan a sus hijos en el cuidado de su descendencia de forma casi altruista. Una nueva investigación revela que las personas de edades avanzadas que proporcionan cuidado infantil poseen mejores puntuaciones en pruebas de memoria y fluidez mental, además de reducir su riesgo de deterioro mental.
Colaborar en el cuidado de los nietos de forma general disminuye el riesgo de declive cognitivo en adultos mayores, según un estudio norteamericano publicado en la revista Psychology and Aging.
En concreto, su participación en actividades específicas de ocio con los pequeños o la ayuda con los deberes ya se asocia positivamente a un mejor funcionamiento cognitivo, especialmente en relación con la memoria episódica y la fluidez verbal.
Otras acciones como cocinar, recoger a los menores de la escuela y estar disponible cuando se necesita se relacionó positivamente con la fluidez verbal. Así, los mayores que realizaban estas actividades con más frecuencia también tendían a disfrutar de un nivel conversacional más alto.
El objetivo de esta investigación, según cuenta la autora principal del estudio y experta en la Universidad de Tilburg (Países Bajos), Flavia S. Chereches, fue demostrar que el cuidado de los nietos puede mejorar la salud de los abuelos, al mismo tiempo que ralentiza su deterioro cognitivo.
Para saberlo, examinaron los datos de 2 887 abuelos y abuelas –con una edad media de 67 años– que participaron en el Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento. Les hicieron una encuesta y varias pruebas cognitivas entre 2017 y 2022.
Entre las cuestiones, se les preguntó si habían cuidado a sus nietos en algún momento del último año, la frecuencia con la que habían hecho y el tipo de actividad que realizaron con ellos.
Los investigadores descubrieron que aquellos que asistían a los pequeños obtuvieron mejores resultados en las pruebas de memoria y fluidez verbal que los que no lo hacían, incluso después de ajustar la edad, la salud y otros factores.
Asimismo, las mujeres de edad avanzada que cuidaban de su descendencia mostraron un menor deterioro cognitivo en las pruebas realizadas.
Estos hallazgos fueron independientes de la frecuencia y el tipo de cuidados que proporcionaban los abuelos.
“Lo que nos llamó la atención fue que ser abuelo resultaba más importante para el funcionamiento cognitivo que la frecuencia con la que se proporcionaban cuidados o las actividades que desarrollaban con sus nietos”, expresa Chereches.
No obstante, apunta a que se necesita más investigaciones para replicar los hallazgos y observar si existen beneficios asociados. “Es posible que no dependan de las actividades específicas que se llevan a cabo, sino de la experiencia general de participar en su desarrollo”, añade.
Los autores insisten en la importancia de seguir investigando para explorar los efectos del contexto familiar y otros factores.
“Proporcionar cuidados de forma voluntaria en un entorno familiar que ofrece apoyo puede tener efectos diferentes para los abuelos que hacerlo en un entorno más estresante, en el que se sienten desamparados o consideran que el cuidado no es voluntario o una carga”, concluye Chereches.
Referencia:
F. Chereches et al. Grandparents’ Cognition and Caregiving for Grandchildren:Frequency, Type, and Variety of Activities. Psycology and Aging 2025