Un equipo internacional reevalúa el fósil Qafzeh 25, un humano moderno arcaico, y documenta una lesión mandibular compatible con un traumatismo producido por un objeto afilado, uno de los escasos ejemplos conocidos en el Paleolítico medio. El análisis también aporta nuevas evidencias sobre su salud bucodental y refuerza la hipótesis de que fue enterrado de forma deliberada.
La violencia, el cuidado de los individuos enfermos y los comportamientos funerarios son algunos de los aspectos más difíciles de reconstruir en las poblaciones humanas del pasado. Un estudio publicado en la revista Scientific Reports y liderado por investigadoras del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos (CENIEH) arroja nueva luz sobre estas cuestiones a partir del análisis de Qafzeh 25, un fósil de Homo sapiens hallado en la cueva de Qafzeh (Israel) y datado hace entre 92 000 y 145 000 años.
El trabajo, basado en análisis macroscópicos, microscópicos y tomografía computarizada de alta resolución (microCT), ha identificado una lesión lineal que afecta tanto a la mandíbula como a uno de los premolares inferiores, cuya morfología es compatible con un traumatismo producido por un objeto cortante. Además, la presencia de signos de remodelación ósea indica que el individuo sobrevivió después de sufrir la herida.
Aunque resulta imposible determinar con certeza el origen de la lesión, las investigadoras señalan que, aunque pudo producirse en un contexto accidental, es más probable que fuese producida durante una interacción violenta entre individuos. En cualquier caso, el hallazgo amplía el escaso registro de posibles traumatismos causados por objetos cortantes conocidos para este periodo.
Además del traumatismo, el estudio ha permitido identificar nuevas alteraciones dentales que aportan información sobre la salud oral de este individuo. Entre ellas destaca una caries oculta localizada en un premolar inferior, detectada mediante microCT, así como defectos del esmalte. Los resultados contribuyen a ampliar el conocimiento sobre la biología y las condiciones de vida de algunas de las primeras poblaciones de Homo sapiens documentadas fuera de África.
La investigación también incluye una revisión tafonómica detallada del esqueleto, que ha permitido reconstruir los procesos que afectaron a los restos tras la muerte del individuo. Los resultados descartan que las alteraciones observadas se deban a la acción de carnívoros o a una exposición prolongada del cadáver, y muestran que la conservación anatómica de los restos es compatible con un enterramiento deliberado.
Esta evidencia refuerza la importancia de la cueva de Qafzeh como uno de los yacimientos clave para el estudio de los primeros comportamientos funerarios de Homo sapiens. La combinación de una lesión traumática cicatrizada, diversas patologías dentales y evidencias de un enterramiento intencional ofrece una visión más completa de la vida y la muerte de las poblaciones humanas que habitaron el Levante hace más de 90 000 años.

Estos resultados aportan nuevos datos al debate sobre el origen de comportamientos fundamentales para comprender la evolución social y cultural de nuestra especie

“Estos resultados aportan nuevos datos al debate sobre el origen de comportamientos complejos como la violencia interpersonal, el cuidado de individuos heridos o enfermos y las prácticas funerarias, aspectos fundamentales para comprender la evolución social y cultural de nuestra especie”, señala la primera autora de este trabajo Ana Pantoja Pérez, miembro del grupo DEATHREVOL.
Referencia:
Pantoja-Pérez, A. et al. (2026). "A taphonomic reassessment of Qafzeh 25 and its implications for violence, health and funerary practices". Scientific Reports.