Estos fenómenos forman parte del panorama climático mediterráneo, debido a las condiciones del territorio. Pero la intensidad de las precipitaciones ha crecido en las últimas décadas debido al cambio climático provocado por las actividades humanas.
Un equipo de Países Bajos trasladó bloques de una marisma real a uno de los mayores canales de oleaje del mundo y los sometió a olas de hasta dos metros, según publica hoy Nature. Sus resultados muestran que estos humedales protegen mejor las costas resguardadas que las más expuestas a los temporales.
Un estudio internacional, con participación española, ofrece nueva información sobre la secuencia completa de acontecimientos que condujo al desastre del 26 de agosto en la frontera entre Nepal y China. El trabajo revela que se produjeron varios eventos sísmicos en los días anteriores.
En un contexto de crisis climática, la ciencia estudia cómo reforzar las áreas naturales con especies vegetales mejor adaptadas que mantengan el microclima de muchos ecosistemas. Se avanza hacia un paisaje más ‘africanizado’.
El mercurio que emitimos se acumula durante siglos en el planeta. Dos investigadores del CSIC advierten en Science de que el cambio climático podría liberar este metal y favorecer su forma más tóxica, el metilmercurio, que se acumula en el pescado.
Un aviso puede salvar vidas y reducir daños cuando llega a tiempo. Pero una alerta no compensa una mala prevención: es el último eslabón de cadena de prevención y preparación que empieza mucho antes.
Un nuevo estudio valida el uso de muones positivos y negativos, partículas espaciales centradas en estudiar el cosmos, como sonda natural de la electricidad atmosférica. El campo magnético terrestre altera la proporción de muones según la dirección, un hallazgo que resuelve el enigma de por qué se detectaban más tormentas al este del campo de visión del telescopio empleado.
Investigadores de la Universidad de Nueva York desarrollan una tecnología innovadora para aislar el impacto de la gravedad en las células, demostrando que la organización del ADN se mantiene robusta y funcional tras 24 horas en condiciones de ingravidez simulada.
Un trabajo internacional liderado por el Instituto de Química Física Blas Cabrera muestra por primera vez que una reacción química entre el cloro del mar y el polvo atmosférico fue la responsable de la destrucción acelerada de este gas de efecto invernadero.
El exceso de precipitaciones explica hasta 2/3 partes de la variabilidad en las cosechas de África occidental, Ecuador e Indonesia, lo que abre la puerta a predicciones tempranas para los agricultores.