El jurado destaca que Wunsch desarrolló métodos innovadores para observar y cuantificar con precisión el estado de los océanos en el contexto del cambio climático, y lideró proyectos pioneros para medir y analizar los efectos del calentamiento global mediante tecnologías avanzadas, como las imágenes satelitales.
El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Cambio Climático y Ciencias del Medio Ambiente ha sido concedido en su XVIII edición a Carl Wunsch (Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT) por sus contribuciones fundamentales a las investigaciones que han revelado el impacto del calentamiento global en los océanos de todo el planeta.
El investigador galardonado “comprendió desde muy temprano que el océano desempeña un papel fundamental en la regulación del clima terrestre”, resalta el jurado. Guiado por esta idea desarrolló métodos innovadores para cuantificar de manera precisa el estado del océano en el contexto del cambio climático y “demostró la necesidad de disponer de un sistema global de observación oceánica”, capaz de integrar observaciones de muy distinta naturaleza, obtenidas desde el espacio y el interior del mar.
Desde esta óptica, Wunsch lideró proyectos científicos pioneros concebidos para medir y analizar los efectos del calentamiento global con el uso de tecnologías innovadoras como las imágenes obtenidas por satélites.
Por todo ello, su trabajo “ha sido fundamental para el diseño de los programas actuales de observación oceánica a escala global, que aportan las estimaciones más recientes sobre el alarmante aumento de la temperatura de los océanos como respuesta al incremento de los gases de efecto invernadero”.
Sus logros, concluye el jurado, “ponen de relieve la importancia de la cooperación internacional para resolver los problemas globales”, a través de la serie de programas internacionales que impulsó, demostrando que “con la colaboración científica internacional pueden resolverse cuestiones fundamentales sobre la trayectoria futura del sistema climático y sus consecuencias para la vida en el planeta”.
“Antes del trabajo del profesor Wunsch, realmente no existía un sistema global coherente de observación del océano”, explica Carlos Duarte, titular de la Cátedra de Investigación Tarek Ahmed Juffali en Ecología del Mar Rojo en la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Arabia Saudí) y secretario del jurado.
“Gracias a los métodos analíticos y al sistema de observación oceanográfica a escala global que él impulsó, hemos podido obtener no solo predicciones sobre los cambios de dinámica del océano, sino también la tasa de fusión de hielo en océanos polares, el aumento de nivel de los océanos y también cómo va cambiando y aumentando el contenido de calor del océano, con estimaciones actuales realmente alarmantes en cuanto a la energía que se está acumulando, que alimenta fenómenos extremos como por ejemplo las danas que estamos experimentando recurrentemente en la península ibérica”.

El océano es uno de los componentes más importantes del sistema climático de la Tierra, pero no es nada fácil obtener y transmitir información sobre lo que ocurre bajo su superficie

“El océano es uno de los componentes más importantes del sistema climático de la Tierra, pero no es nada fácil obtener y transmitir información sobre lo que ocurre bajo su superficie. Gracias a los ingeniosos sistemas de medición diseñados por el profesor Wunsch, hemos logrado una comprensión mucho mayor sobre la circulación oceánica y cómo el océano absorbe calor”, resalta por su parte Kerry Emanuel, titular de la cátedra Cecil e Ida Green de Ciencia Atmosférica en el MIT y miembro del jurado.
“Sus contribuciones han sido fundamentales para cuantificar el aumento de temperaturas en el océano y acumulación de energía térmica vinculadas a la emisión de gases de efecto invernadero, un impacto que se va a manifestar en el aumento del nivel del mar y otros problemas como la incidencia más frecuente de olas de calor, sequías, incendios e inundaciones”.
En 1990, Wunsch lanzó el Experimento Mundial de Circulación Oceánica (WOCE), diseñado para ofrecer una visión global de los flujos de calor asociados a la circulación oceánica y su variabilidad en el cambio climático. El proyecto puso especial atención en el Océano Austral, hasta entonces poco estudiado.
Durante 12 años, WOCE recopiló datos mediante satélites y boyas equipadas con sensores de temperatura, salinidad y otros parámetros clave. Esta información ha sido esencial para ajustar modelos climáticos, comprender la circulación oceánica a escala global y desarrollar nuevas técnicas para explorar las capas profundas del océano.
“En los años 80 comenzó el Programa Mundial de Investigación Climática, para mejorar la predicción meteorológica global”, recuerda Wunsch. “Era evidente que, para predecir el clima, primero había que entender el océano”. Partiendo de esa idea, Wunsch emprendió una misión hasta entonces inédita: observar el océano de manera precisa a escala planetaria.