En 2007, la boca de dragón de las Galápagos contaba con solo seis ejemplares en todo el mundo. Gracias a un proyecto de conservación basado en la ciencia, la especie vuelve a crecer en las islas.
La boca de dragón de las Galápagos, que en su día estuvo a punto de extinguirse, muestra ahora signos alentadores de recuperación, gracias a una colaboración a largo plazo entre la Fundación Charles Darwin y la Dirección del Parque Nacional de las Galápagos.
Los orígenes del proyecto se remontan a un único espécimen de herbario recogido en 1962 cerca de Caleta Tagus. Durante décadas, fue la única prueba de que la planta existiera. Patricia Jaramillo Díaz, investigadora principal de la Estación Científica Charles Darwin, recuerda haber vuelto una y otra vez a esa vitrina, haciéndose la misma pregunta: ¿sigue existiendo esta planta?
Esa curiosidad desencadenó en 1998 una investigación en los remotos y escarpados campos de lava del norte de la isla Isabela. La realidad que se descubrió allí era desoladora. En 2007, la especie se había reducido a tan solo seis ejemplares supervivientes, aferrados a estrechas grietas en los jóvenes flujos volcánicos del volcán Darwin. Esta extrema vulnerabilidad, consecuencia del pastoreo histórico por parte de herbívoros introducidos, había dejado a la especie al borde de la extinción.
“Al estar junto a esas plantas, quedó claro que estábamos ante algo mucho más que un arbusto raro. Perderlas significaría perder una parte insustituible del patrimonio botánico de las Galápagos”, afirma Jaramillo Díaz, autora principal del estudio.
Para evitar la extinción, el programa Galápagos Verde 2050 (GV2050) combinó la propagación en vivero con una cuidadosa reintroducción en el campo. Tal y como se detalla en el artículo publicado, el programa logró trasplantar con éxito 94 arbustos cultivados en vivero a los inhóspitos paisajes volcánicos de Isabela entre 2017 y 2024.
Mantener vivas estas plantas en un entorno tan seco requirió encontrar mejores formas de ayudarlas a establecerse. El equipo probó diferentes métodos para conservar el agua. Entre ellos, el Groasis Waterboxx® resultó especialmente eficaz, ya que logró una supervivencia del 100 % entre los trasplantes probados.
Los investigadores también descubrieron que las plantas jóvenes invierten primero su energía en desarrollar raíces fuertes antes de mostrar un crecimiento significativo por encima del suelo. Esto ayudó al equipo a determinar cuándo las plantas estaban listas para abandonar el vivero y ser plantadas en el medio natural, mejorando así sus posibilidades de supervivencia.
En 2021, los investigadores que supervisaban la población reintroducida en Playa Tortuga Negra encontraron cuatro plántulas surgidas de forma natural que crecían en las grietas de la roca volcánica. Su aparición marcó un hito importante: demostró que las plantas restauradas estaban floreciendo, produciendo semillas viables y generando nuevas plántulas de forma natural en el medio silvestre.

La verdadera restauración comienza cuando la naturaleza ya no depende de nosotros

Sin embargo, las plantas jóvenes no sobrevivieron a la sequía que siguió. Lejos de restar importancia a este primer reclutamiento natural, su pérdida puso de relieve el siguiente reto para la recuperación de la especie: ayudar a las futuras generaciones a sobrevivir a unas condiciones cada vez más secas.
Como dice Jaramillo Díaz: “La verdadera restauración comienza cuando la naturaleza ya no depende de nosotros”.
En 2024, el proyecto alcanzó su hito más importante hasta la fecha: la reintroducción de la boca de dragón en Caleta Tagus, el mismo lugar donde se recogió originalmente el espécimen de herbario de 1962. Más de 60 años después de que ese espécimen fuera prensado y archivado, la boca de dragón de Galápagos ha regresado a su hogar histórico. Hoy en día, 8 plantas prosperan en este lugar.
“Al echar la vista atrás hoy, lo primero en lo que pienso no es en el número de plántulas que plantamos ni en los kilómetros que recorrimos a pie por los campos de lava. Pienso en las personas: los guardas del parque que protegieron los lugares de restauración, los auxiliares de campo que transportaron las plantas por terrenos difíciles, el personal del vivero que cuidó de miles de plántulas, los investigadores que diseñaron los experimentos, y los estudiantes y voluntarios cuyo entusiasmo ha sostenido este proyecto a lo largo de los años”, reflexiona la investigadora.
Los resultados presentan el proyecto como un modelo escalable para la restauración de especies endémicas insulares en peligro de extinción en otros entornos similares, demostrando cómo los archivos botánicos históricos y la gestión adaptativa moderna pueden combinarse para rescatar a una especie del borde de la extinción.
“La conservación comienza con la curiosidad, avanza gracias a la ciencia y triunfa gracias a la colaboración”, concluye Jaramillo Díaz.
En la actualidad, hay 28 plantas adultas establecidas en los dos emplazamientos de restauración: 20 en Playa Tortuga Negra y 8 en Caleta Tagus. La escasez de agua sigue siendo el principal reto para su recuperación a largo plazo, especialmente para el establecimiento de nuevas plántulas.
Referencia:
Jaramillo Díaz P, Charette C, Calle-Loor A, Espinosa-Ortega N, Mayorga P, Zambrano D, Chango R, Velasco N. Advances in the recovery of Galvezia leucantha subsp. leucantha (Plantaginaceae): restoring a critically endangered species on northern Isabela Island, Galápagos. Nature Conservation (2026).