Una investigación de National Geographic y el Proyecto Genográfico de IBM, en la que han participado investigadores españoles, describe una nueva metodología para descubrir los rastros genéticos de las migraciones de los fenicios en la población actual. El trabajo se publica en el próximo número de American Journal of Human Genetics.
Las crías de garza que anidan en las márgenes del Ebro muestran síntomas de impacto ambiental como resultado de la contaminación de la zona. Así lo revela un estudio elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Barcelona tras analizar muestras de sangre de más de 60 crías. La investigación mide la proporción de células sanguíneas que presentan aberraciones nucleares en cada uno de los animales estudiados, tomándola como índice de la capacidad de la contaminación ambiental para producir lesiones genéticas. Los resultados han sido publicados en el último número de la revista Environmental Pollution.
Cría de garza en su nido.
Una investigación confirma que los homínidos ya cazaban, cocinaban y consumían tortugas en el Pleistoceno Medio Final (hace más de 120.000 años). Los restos fósiles de estas pequeñas presas encontrados en el nivel IV de la Cova del Bolomor (Tavernes de la Valldigna, Valencia) permiten datar su consumo humano.
Un trabajo de revisión que trata de uno de los conceptos fundamentals de la psicología i la filosofía de la mente, del cual Gustavo Deco, investigador ICREA de la Universidad Pompeu Fabra, es uno de sus autores y que se publica en la edición digital de la revista Trends in Neurosciences.
El hongo blanco, posible culpable de la extinción de murciélagos
Los homínidos ya comían tortugas hace más de 120.000 años
Mar de hielo cerca de Alert, Nunauvt (Canadá), durante la primavera.
La población de urogallos de la Cordillera Cantábrica continúa disminuyendo, y la ecuación que permite explicar por qué aún no está completa. Pero éste no es el único síntoma de las amenazas que cercan los ecosistemas cantábricos: el cambio global, la caza ilegal o la fragmentación del territorio natural son otros depredadores que se alimentan de la propia Naturaleza. Una plantilla de investigadores en expansión ya está trabajando desde el Instituto Cantábrico de Biodiversidad para contribuir a conservar la riqueza biológica, tanto de Asturias como de otros lugares del mundo.