Las zonas costeras muertas, aquellas que pierden gran parte de sus recursos vivos por la caída en la concentración de oxígeno de las aguas marinas (fenómeno conocido como hipoxia), crecen a un ritmo del 5% anual, lo que supone un riesgo de colapso de la biodiversidad marina mucho mayor de lo que la comunidad científica creía hasta ahora. A esta conclusión llegan los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Carlos Duarte y Raquel Vaquer en el artículo que esta semana publica la revista Proceedingsde la Academia de Nacional de Ciencias estadounidense (PNAS). Los científicos señalan que la hipoxia es la mayor amenaza para la biodiversidad marina del planeta.
El CSIC halla que el número de zonas costeras ‘muertas’ crece a un ritmo del 5% por año
Un total de 246 crías de tortuga boba (Caretta caretta) han nacido en los últimos días en las playas del Parque Natural de Cabo de Gata, en Almería, fruto del proyecto de reintroducción de esta especie amenazada en las costas españolas.
Un estudio, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha concluido que, en ambientes complejos, la selección natural no establece estrategias a largo plazo y no logra optimizar la tasa de mutación, es decir, la frecuencia con la que muta el genoma de los seres vivos para adaptarse. El trabajo, que aparece publicado en el último número de PLoS Computacional Biology, implica nuevos avances en el campo de la Biología Evolutiva.
Un artículo, publicado en el último número de la revista Environment and Urbanization, advierte de que se está culpando “injustamente” a las ciudades del 75 a 80% de las emisiones de gases invernadero de la humanidad, cuando el valor real está más próximo al 40%. Según los investigadores, esto supone una amenaza para los esfuerzos destinados a abordar el cambio climático.
Un equipo internacional de científicos ha demostrado, en un estudio publicado recientemente en PLoS One, la naturaleza adaptativa del comportamiento reproductor de ciertos artrópodos (insectos, arácnidos, crustáceos y miriápodos). Los animales son capaces de modificar su reproducción y adaptarse a factores ambientales. Es el caso de la hembra de Collembola que adapta sus huevos a las limitaciones de su entorno.
En la imagen se ve la ciudad de Boston en la actualidad (arriba, a la izquierda), tras una subida del nivel del mar de tres y cinco metros (arriba a la derecha e imagen grande, respectivamente).
Los compuestos químicos que contaminan el agua pueden alterar el desarrollo sexual de los organismos acuáticos, dando lugar a seres hermafroditas con gametos masculinos y femeninos. A esta conclusión ha llegado un grupo investigador de la UPV/EHU tras analizar mejillones y corcones en Urdaibai.