El efecto del calentamiento global en la productividad de los bosques ha pasado de positivo a negativo en los últimos 25 años. El aumento de temperatura conlleva mayor estrés hídrico estival, según refleja el análisis del crecimiento de tres especies de pino durante ocho décadas liderado por la Universidad Complutense de Madrid.
Este dispositivo volador puede aterrizar y tomar muestras de ADN de las especies que habitan los bosques. Esto abre a los científicos una nueva oportunidad para vigilar la biodiversidad con más facilidad.
Una campaña en una calle de Portland (EEUU), que ha promovido la plantación durante 30 años, permite demostrar a los científicos que existe una asociación con la reducción de la mortalidad. Asimismo, el efecto es más pronunciado a medida que la arboleda crece y envejece.
Este estudio, liderado por la Universidad de Oviedo, asegura que esta ‘memoria’ entre generaciones les permite recordar situaciones ambientales difíciles como las olas de calor o los periodos de sequía y responder cada vez mejor a estos fenómenos desfavorables
La Red Aerobiológica de Cataluña muestra que las polinizaciones invernales han sido importantes a principios de 2022, lo que ha avanzado el período de riesgo de alergia. Sin embargo, las ocurridas en primavera empezarán de forma habitual y con fuerza, aunque podrían durar menos de lo normal.
Nuestro planeta alberga alrededor de un 14 % más de especies arbóreas de las que se creía anteriormente. Un tercio de ellas son escasas, con una población restringida tanto en número como en superficie. Este es uno de los resultados de la primera estimación de su riqueza a escala mundial.
Una investigación liderada por científicos de la Universidad Rey Juan Carlos describe cientos de especies de escarabajos, mariposas o avispas, entre otros, que comen partes de este árbol.
La conservación de las especies vegetales en un escenario de cambio global va a depender de la capacidad de los individuos para adaptarse y aclimatarse a las nuevas condiciones.
El cambio climático ha calmado los vientos de los bosques boreales de las latitudes más altas. Un estudio, con participación española, ha permitido analizar las consecuencias de esta dinámica en los ritmos de la naturaleza y concluye que la tranquilidad de los vientos está favoreciendo la productividad de la vegetación.
Un estudio sobre el origen del chirimoyo confirma que había rutas por vía marítima que conectaban Centroamérica con Sudamérica. La mayor diversidad genética de este árbol está en América Central.