Una herramienta basada en la proteína Cas12a2, activada por una secuencia genética programable, es capaz de triturar el genoma de células infectadas o cancerosas y desencadenar su muerte. El sistema permite eliminarlas con gran precisión sin afectar a las sanas.
La tecnología CRISPR está transformando la biomedicina al corregir mutaciones con gran precisión, pero una nueva variante introduce un cambio sustancial: en lugar de editar genes, elimina células completas. Un equipo de la Universidad de Utah Health (EE UU) ha desarrollado una herramienta basada en una proteína recientemente descubierta llamada Cas12a2, capaz de destruir células enfermas de forma selectiva, con potencial para tratar cáncer o infecciones virales.
A diferencia del conocido sistema CRISPR Cas9, que actúa como unas tijeras moleculares para modificar el ADN, Cas12a2 funciona como una trituradora. Cuando reconoce una secuencia diana —en este caso un ARN específico— se activa y provoca daños masivos en el genoma que conducen a la muerte celular. Los resultados se publican hoy en la revista Nature.
“Su objetivo no es corregir nada, sino destruir todo lo que ve”, explica a SINC Yang Liu, bioquímico de Utah Health y coautor senior. Según detalla, Cas12a2 actúa como un ‘kill switch’, un mecanismo molecular que activa la muerte celular al reconocer una secuencia de ARN, lo que desencadena daño masivo en el ADN. Además, puede distinguir cambios mínimos en el código genético, lo que permite atacar células enfermas sin dañar las sanas.
El origen de este hallazgo se remonta a estudios en bacterias. “En 2023 se descubrió que Cas12a2 podía provocar la muerte celular como parte del sistema inmunitario bacteriano”, señala Liu.

Solo se pone en marcha cuando detecta una secuencia muy concreta. Puede distinguir incluso diferencias de una sola letra en el código genético

Su equipo decidió comprobar si ese mecanismo podía trasladarse a células humanas, pese a sus complejos sistemas de reparación del ADN. El momento clave llegó cuando observaron daño masivo en el núcleo celular. “Fue un auténtico momento eureka”, recuerda.
La clave de su potencial terapéutico reside en la precisión. Aunque la enzima destruye el ADN de forma indiscriminada una vez activada, solo se pone en marcha cuando detecta una secuencia muy concreta. “Puede distinguir incluso diferencias de una sola letra en el código genético”, afirma Liu.
Esto permite dirigirla contra mutaciones específicas del cáncer o contra ARN virales sin afectar a células sanas, aunque advierte que será necesario evaluar cuidadosamente posibles efectos no deseados en cada aplicación.
En experimentos con células humanas, los investigadores lograron reducir en un 50 % el crecimiento de células de cáncer de pulmón con mutaciones en el gen KRAS, un resultado comparable al de fármacos como el cisplatino, pero sin dañar células sanas. En paralelo, al dirigir Cas12a2 contra el virus del papiloma humano (VPH), eliminaron más del 90 % de las células infectadas en cultivos.
Los ensayos también muestran que este método puede funcionar en modelos animales. La inyección de Cas12a2 en tumores infectados por VPH en ratones ralentizó su crecimiento, lo que sugiere su posible aplicación en organismos vivos.
Frente a la quimioterapia, que daña tanto células sanas como tumorales, Cas12a2 ofrece una alternativa más dirigida. “Puede programarse para eliminar solo las células no deseadas”, subraya Liu. A diferencia de herramientas como Cas9, diseñadas para reparar genes, esta nueva proteína tiene como objetivo eliminar células problemáticas, lo que la hace especialmente útil en cáncer.
Más allá de la oncología, el sistema podría adaptarse a otras enfermedades. “Vemos un gran potencial en terapias personalizadas contra el cáncer, pero también en infecciones virales”, apunta el investigador. Incluso plantea aplicaciones en enfermedades neurodegenerativas o relacionadas con el envejecimiento, mediante la eliminación de células dañinas.
Otra de sus aplicaciones inmediatas podría ser mejorar la propia edición genética. El equipo ha demostrado que Cas12a2 puede eliminar las células que no han sido correctamente editadas, lo que aumenta la eficacia de técnicas como la edición genética clásica o las más recientes, como la edición de bases (base editing), utilizada para curar un bebé de una enfermedad ultrarrara en 2025. “Podría enriquecer las células corregidas y potenciar el efecto terapéutico global”, explica Liu.
Este avance se produce en un contexto de rápida evolución de las herramientas CRISPR. En los últimos años han surgido tecnologías capaces de corregir mutaciones sin cortar el ADN y ya se han aplicado en casos clínicos experimentales. En este panorama, Cas12a2 aporta una vía complementaria: no reparar, sino eliminar.
Aun así, quedan importantes desafíos antes de su uso clínico. La mayoría de los experimentos se han realizado en cultivos celulares y será necesario demostrar su seguridad y eficacia en organismos completos. Además, la entrega de la proteína a los tejidos adecuados sigue siendo un obstáculo clave.
Pese a ello, el objetivo es ambicioso. “Curar lo incurable”, concluye Liu.
Referencia:
Yang Liu et al. “RNA-triggered cell killing with CRISPR–Cas12a2”. Nature, 2026.