Los últimos 30 años de la vida de James B. McClintock están dedicados a la investigación de la Antártida. Esta semana ha estado en Valencia para contar parte de esta carrera de fondo que le ha dado “la oportunidad única de presenciar los efectos dramáticos del cambio climático” con sus propios ojos. Por la relevancia de sus estudios, una zona de la costa antártica lleva su nombre. Actualmente es profesor en la Universidad de Alabama en Birmingham (EE UU).
La expedición de Shackleton alcanza el polo sur magnético. / Wearbeard
Se trata de un trineo de viento de cinco metros de largo por 3,5 de ancho y una tienda-casa que lleva siempre encima. / Ramón Larramendi.
Investigadores de la Universidad de Alcalá y de la Universidad de Barcelona han descubierto en la Antártida la primera especie de nemertino que deposita sus huevos y se posa sobre ellos para protegerlos. Cuando se acerca un intruso, lo aleja con su larga 'trompa'.
Un estudio de la Universidad de Oviedo evidencia por primera vez que el aumento del CO2 atmosférico provocó la subida de las temperaturas en un periodo más cálido que el actual y con un nivel de concentraciones de dióxido de carbono similar al esperado para finales de este siglo. El avance, publicado en Nature, ha sido posible al averiguar el historial de adaptación de las algas marinas a distintas concentraciones de CO2.
La Universidad Politécnica de Madrid participa en un estudio, publicado en Nature, que compila los últimos avances tecnológicos en la estimación de la pérdida de masa de los mantos de hielo de la Antártida y Groenlandia.
El casquete de hielo continental antártico surgió por primera vez durante el Oligoceno hace 33,6 millones de años, según demuestran los datos de una expedición internacional liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Una investigación en la que ha participado el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) ha encontrado que el pingüino barbijo (Pygoscelis antarctica) que se alimenta de krill es capaz de detectar el sulfuro de dimetilo, una sustancia que señala áreas de alta productividad en los océanos.
Que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera han fluctuado con los ciclos glaciales es un hecho bien documentado; sin embargo, los procesos que han generado esa variabilidad siguen siendo un misterio. Un equipo científico internacional ha explorado las cuencas oceánicas para conocer estos mecanismos.