Estos días en Marrakech se están fijando los mecanismos para conseguir la meta del Acuerdo de París: reducir las emisiones de CO2 y no superar los 2 ºC de aumento de la temperatura en 2100. Alemania, seguido de EE UU y México han sido los primeros países en presentar estrategias de descarbonización para 2050. Hoy lo harán Canadá, Perú y Suiza, entre otros. España se ampara en el contexto europeo, pero con la futura ley de Cambio Climático –anunciada en diciembre de 2015 por Mariano Rajoy– pretende llegar a objetivos más ambiciosos.
Investigadores de la Universidad de Córdoba describen cómo una parte de microorganismos, que ayudan a fijar dióxido de carbono, ha adaptado su metabolismo desprendiéndose de las proteínas que lastran a otras cianobacterias para ocupar zonas intertropicales. Según el estudio, esto ayudaría a predecir su distribución cuando las aguas del planeta se calienten por culpa del calentamiento global y contribuir a reducirlo.
Con el deshielo de la Antártida llega agua dulce al océano que perturba la formación de las aguas densas profundas tan importantes para el sistema climático de la Tierra. Un equipo internacional de científicos ha contado con la excepcional colaboración de elefantes marinos del sur para compilar datos inaccesibles y confirmar que la adición de agua dulce reduce la densidad de las aguas densas que se forman en la plataforma continental.
El rápido calentamiento de los océanos y la acidificación oceánica afecta negativamente a los cocolitóferos, un grupo muy abundante de de fitoplancton cacificado que desempeña un papel importante en el ciclo biogeoquímico y en la regulación del clima del planeta. El nuevo estudio alerta que, como consecuencia, los procesos de regulación de las concentraciones de carbono en la atmósfera y los océanos también se verán perjudicados.
Las plantas pueden crecer más rápido a medida que aumentan las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, pero solo si tienen suficiente nitrógeno o si se asocian con hongos que las ayudan a conseguirlo, según una nueva investigación publicada en la revista Science, liderada por un español en Londres.
Las ciudades emiten un 70% de las emisiones de CO2 globales y se prevé que dupliquen su población en 2050. La organización conservacionista WWF promueve el “Desafío de las Ciudades de la Hora del Planeta” para premiar las mejores prácticas de sostenibilidad propuestas por las ciudades españolas. Este año el galardón se lo ha llevado Murcia por su Plan de Movilidad Sostenible.
Los bosques y los océanos, sumideros naturales de carbono, ya no dan abasto; y la dependencia de los combustibles fósiles obliga a buscar soluciones para capturar el dióxido de carbono atmosférico. En la mayor central geotérmica islandesa, un equipo internacional de científicos ha logrado solidificar este gas de efecto invernadero en menos de dos años inyectándolo en rocas volcánicas de basalto.
Desde 1982, la Tierra se ha enverdecido en unos 36 millones de km2, una superficie parecida a dos veces los EE UU. Un equipo internacional con participación española ha captado el aumento de la superficie foliar terrestre a partir de imágenes de satélites, y revela que el enverdecimiento es resultado del efecto fertilizante que ejerce el dióxido de carbono atmosférico sobre las plantas. Sin embargo, los científicos aseguran que esto no significa que el aumento de CO2 sea positivo para el clima.
Los suelos constituyen la mayor reserva de carbono del planeta, por encima de la atmósfera y de la vegetación. Ante este escenario, cuantificar los stocks de carbono orgánico es imprescindible. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Córdoba, que se han basado en cultivos de olivo, cuestionan la metodología del análisis de estas reservas y advierten de la necesidad de homogeneizar criterios con el fin de que puedan ser utilizados para fijar las cuotas de emisión.
Emisiones mundiales de C02 relacionadas con el sector de la energía. / Efe