Con siete observatorios autónomos a lo largo de los cinco continentes, la red BOOTES vigila ya el cielo en búsqueda de fenómenos cósmicos transitorios, que brillan de forma breve, intensa y repentina. Este avance tecnológico abre una nueva era en el campo de la astronomía.
El trabajo presenta una muestra de siete galaxias enanas, entre 10.000 y 6.000 millones de años después del Big Bang, que hospedan este tipo de regiones finitas del espacio. La ciencia solo había hallado casos similares en el universo de hoy en día, es decir, 13,6 gigaaños tras el Big Bang.
Gracias a los ‘ojos’ infrarrojos del telescopio espacial James Webb, se ha observado con una nitidez sin precedentes la luz difusa y muy débil de estrellas que no están unidas gravitacionalmente a ninguna galaxia dentro de grandes cúmulos. Los datos, procesados en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), también ofrecen pistas sobre la materia oscura.
Un estudio internacional de más de 400 científicos ha identificado por primera vez una fuente constante de emisiones de neutrinos en la galaxia Messier 77. El hallazgo, que ha detectado estas ‘particulas fantasma’ bajo el hielo del Polo Sur, nos puede ayudar a comprender mejor algunas de las mayores incógnitas del universo, como los agujeros negros.
Gracias a la radiación del universo primigenio, científicos de Japón y EE UU han logrado investigar la materia oscura más atrás en el tiempo como nunca antes, tan solo 1.700 millones años después del Big Bang. Algunos resultados del estudio no se ajustan a los modelos cosmológicos.
Paisajes de nacimiento estelar, tórridas atmósferas exoplanetarias, una estrella agonizante, interacciones galácticas y la mejor vista infrarroja del universo lejano protagonizan la primera serie de imágenes del mayor telescopio espacial de la historia.
El presidente de EE UU, Joe Biden, y la NASA han presentado la imagen infrarroja más detallada y nítida del universo lejano captada hasta la fecha, con un cúmulo de galaxias llamado SMACS 0723. Este martes se harán públicas otras imágenes a todo color obtenidas con el mayor observatorio espacial de la historia.
La misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA) acaba de presentar sus últimos datos, ofreciendo información nueva y mejorada de casi 2.000 millones de estrellas de la Vía Láctea. Los resultados también permiten describir con mayor precisión insólitos ‘terremotos estelares’, la composición química o ‘ADN’ estelar o los movimientos de estos astros, además del crecimiento con material de galaxias vecinas.
Revisando datos del telescopio espacial Hubble, un equipo de astrónomos ha descubierto un objeto único en el lejano universo primigenio. Se trata de un ‘eslabón perdido’ entre las galaxias formadoras de estrellas y objetos cuasiestelares muy luminosos, un precursor de los primeros agujeros negros supermasivos.