Con motivo de la celebración anual de la noche de Halloween, indagamos en la ciencia de uno de los estrenos de terror más aplaudidos y originales de este 2026. Nacida en foros online y redes sociales a partir de una simple imagen en apariencia insulsa, la idea representa una forma de miedo sutil, capaz de pulsar una tecla recóndita de la psicología humana.
Halloween es una celebración dedicada al género de terror en todas sus expresiones. Y también una ocasión para indagar en un misterio: ¿cómo es posible que disfrutemos de algo que deberíamos evitar? Desde la biología, la psicología o la sociología, los científicos investigan y explican por qué nos divierte un buen susto.
Hace 80 años, en las vísperas de Halloween de 1938, Orson Welles dio la campanada con su adaptación radiofónica de La Guerra de los Mundos del escritor H. G. Wells. Parte de la audiencia se asustó con su relato de la invasión marciana que irrumpía en Nueva York. La “emisión del pánico” fue estudiada como ejemplo del poder de la radio y de la credulidad de las masas. ¿Qué las predispuso a considerar creíble el escenario estrambótico de un ataque alienígena?