Una investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales, CSIC, explora la plasticidad fenotípica en especies invasoras y concluye que una mayor plasticidad no siempre se traduce en una mejor aptitud biológica.
Responsables del experimento OPERA, que en 2011 informaron sobre neutrinos viajando a una velocidad superior a la de la luz entre el CERN en Ginebra (Suiza) y el laboratorio Gran Sasso (Italia), reconocen que pudo haber anomalías en las mediciones. Dos incidencias relacionadas con los dispositivos GPS parecen estar detrás del problema, según anuncia hoy el CERN.
La luz, sobre todo la luz láser, es el eje de las investigaciones que se desarrollan en el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), según comenta a SINC su director, Lluis Torner (Berga-Barcelona, 1961). El ICFO acaba de ingresar en el selecto club de los centros acreditados con el distintivo de excelencia Severo Ochoa que concede el Ministerio de Ciencia e Innovación.
Los resultados del experimento internacional OPERA, en el que participan más de 150 investigadores, parecen indicar que neutrinos enviados desde el CERN en Ginebra (Suiza) hasta el laboratorio Gran Sasso (Italia) han viajado a una velocidad ligeramente superior a la de la luz. La confirmación de los datos supondría un reto a las leyes de la Física establecidas por Einstein, por lo que los investigadores han solicitado a la comunidad científica que corrobore el experimento y verifique si las mediciones son correctas.
Transporte de luz “no recíproco” en fotónica de silicio.
Imagen de la Supernova 1987A. Foto: Pasquale Panuzzo
Investigadores del Grupo de Técnicas Ópticas Aplicadas de la Universidad de Cantabria (UC) han hallado un nuevo método que permite obtener todas las propiedades ópticas de los medios a partir de medidas experimentales sencillas. Los resultados se han publicado en Optics Letters el 15 de mayo y el 1 de julio, y otro será publicado en julio en Optics Express.
Imagen de microscopio del láser biológico en acción. Foto: Malte Gather
Un estudio internacional, publicado en la revista Nature, revela que los rayos-X son la fuente de energía responsable del aumento del brillo observado en la supernova más cercana y brillante de la Vía Láctea, la SN 1987A, desde 2001.