La base de datos online proporciona el perfil genómico de 461 cepas, procedentes de 41 hospitales situados en 13 regiones de España. Este recurso ha sido posible gracias a una nueva metodología que permite obtener secuencias completas de manera más rápida y a gran escala.
Un estudio del Instituto de Salud Carlos III y del CSIC confirma que mutaciones en esta enzima, que regula la topología del ADN bacteriano, es la diana molecular de un nuevo compuesto antimicrobiano que se muestra eficaz frente a varios patógenos respiratorios humanos.
Un estudio internacional con participación de la Universidad de las Illes Balears alerta que los plásticos degradados podrían ser los que alojan mayor abundancia de comunidades microbianas, ya que esos materiales envejecidos liberan más cantidad de compuestos orgánicos que los nuevos.
Algunas enfermedades, el abuso de antibióticos y dietas poco saludables reducen la abundancia y supervivencia de las bacterias que favorecen nuestra salud. El desafío consiste en descifrar las interacciones entre las bacterias y nuestro cuerpo a fin de poder cultivar esos microorganismos beneficiosos para reponerlos a través de suplementos de nueva generación.
Uno de los hitos más importantes en la aplicación médica que procede del reino fungi se dio con el descubrimiento del hongo del género Penicillium, por parte de Alexander Fleming en 1928, cuyo descubrimiento marcó el inicio de la era de los antibióticos. Noventa y cinco años después, se siguen hallando nuevas especies con beneficios para la salud.
Un estudio de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de Valencia ha identificado la capacidad de cinco cepas bacterianas de la microbiota intestinal para restringir la colonización de microorganismos resistentes a antibióticos. El trabajo podría dar lugar a nuevas estrategias para prevenir infecciones causadas por estos agentes.
Investigadores de España y Eslovenia han desarrollado un complejo triple donde el antibiótico ciprofloxacina se une al carbohidrato ciclodextrina a través de un aminoácido, la arginina. En este nuevo formato, el fármaco aumenta su eficacia, su estabilidad y reduce su toxicidad.
En 2013, se publicó en la revista Cell que la expresión de genes de resistencia a una de las familias más importantes de antibióticos, los aminoglucósidos, estaba regulada por un sistema llamado interruptor molecular. Ahora, una investigación liderada por la Universidad Complutense de Madrid ha refutado ese modelo en un nuevo estudio.
Un nuevo estudio sobre resistencia antimicrobiana, el mayor de este tipo realizado hasta el momento, aporta nuevos datos sobre las muertes provocadas por esta causa en todo el mundo. Los autores advierten que es urgente actuar contra esta amenaza, que con más de 1,27 millones de decesos directos en 2019 provoca ya más fallecimientos que el sida o la malaria.
El uso masivo de antibióticos ha aumentado la resistencia antimicrobiana no solo en personas, sino también en la vida salvaje. Un estudio rastrea su evolución en los genes de osos pardos salvajes conservados en colecciones de museos en Suecia.