En la madrugada de este jueves ha cruzado a 126.000 km/h un bólido sobre los cielos de la Comunidad de Madrid, aunque el fenómeno ha sido visible desde otros puntos de España. La roca se volvió incandescente por el rozamiento con el aire a unos 84 km de altura y finalmente se extinguió a 21 km encima del distrito de Puente de Vallecas.
Tras recoger muestras en el asteroide Ryugu, la sonda japonesa Hayabusa2 dejó caer la semana pasada sobre Australia una cápsula con el material. Dentro se ha encontrado arena negra y sustancias gaseosas de este primitivo objeto del sistema solar.
La noche del 20 al 21 de octubre se producirá un momento histórico para la misión OSIRIS-REx. La nave aterrizará durante unos segundos en el asteroide Bennu para arrancar material de su superficie y traerlo a la Tierra. La arriesgada maniobra se realizará en una pequeña zona despejada en medio de grandes rocas.
Las naves de la misión japonesa Hayabusa2 y OSIRIS-REx de la NASA han encontrado fragmentos exógenos dispersos por las superficies de los asteroides Ryugu y Bennu, de los que, respectivamente, van a traer algunas muestras a la Tierra. En el caso de Bennu, esas rocas externas proceden del asteroide Vesta.
Aunque en la Tierra se han borrado sus huellas por la erosión, hace unos 800 millones de años se produjo un bombardeo de meteoritos con una masa total unas 30 a 60 veces mayor que la del asteroide que acabó con los dinosaurios. Investigadores japoneses lo han deducido tras analizar 59 cráteres lunares con la sonda Kaguya y usar datos de las misiones Apolo.
El asteroide que cayó en la Península de Yucatán en México hace 66 millones de años provocó un cráter de 180 km de diámetro y un evento de extinción a final del Cretácico. La vida de los organismos del fondo marino del cráter recuperó su abundancia y diversidad en tan ‘solo’ 700.000 años, según un nuevo estudio. La productividad biológica fue clave en el proceso.
Una roca de un asteroide entró la noche del 17 de junio a unos 83 km de altitud sobre la provincia de Badajoz, extinguiéndose poco después a unos 44 kilómetros de la superficie terrestre. Su entrada fue registrada por cuatro observatorios astronómicos como una vistosa bola de fuego con destellos rojos y verdes.
Estaban olvidados en un antiguo gabinete de curiosidades de Barcelona, pero científicos de varias instituciones catalanas han sacado a la luz los restos del meteorito que impactó cerca de Tarrasa un día de Navidad de hace tres siglos. Ocurrió en plena Guerra de Sucesión y los dos bandos lo utilizaron con objetivos propagandísticos.
En febrero de 2019 la nave japonesa Hayabusa 2 tocó un instante el asteroide Ryugu para tomar una muestra y traerla a la Tierra. Además de captar imágenes en alta resolución, la maniobra permitió estudiar de cerca su capa rojiza superficial, probablemente originada durante alguna aproximación al Sol, según un estudio publicado en Science esta semana.
Un asteroide potencialmente peligroso, con cerca de 4 km de diámetro, se aproximará el 29 de abril a la Tierra. Afortunadamente lo hará a una distancia 16 veces mayor que la que nos separa de la Luna, por lo que en esta ocasión no chocará contra nuestro planeta.