Las dietas de restricción de alimentos por horas causan problemas en la calidad de los óvulos y el esperma, según un estudio de varias instituciones de Reino Unido llevado a cabo en peces cebra macho y hembra. Estos animales se utilizan en investigación biomédica porque su genoma es similar al humano en un 70 % y más del 84 % de los genes que nos causan enfermedades se encuentran en ellos.
Estos artrópodos comestibles suponen una alternativa para combatir la inseguridad alimentaria y reducir el impacto ambiental de la industria ganadera. Numerosos estudios señalan los beneficios de esta dieta, parte de la cultura de algunas regiones del mundo. En México, constituyen parte fundamental de su gastronomía centenaria.
El nitrato es un contaminante que llega hasta el agua del grifo y embotellada procedente de los fertilizantes usados en la agricultura y los excrementos de la ganadería. Un estudio realizado por científicos de ISGlobal asocia su mayor ingesta con un mayor riesgo de cáncer de próstata, aunque deberá ser refrendado con nuevas investigaciones. Comer abundante fibra, frutas y verduras o vitamina C podría reducir este efecto negativo.
Una investigación del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social y de la Universidad de Barcelona demuestra la versatilidad de estos primates a la hora de ocupar distintos hábitats con el fin de conseguir los recursos necesarios para su supervivencia. Los resultados convierten a estos animales en buenos candidatos para entender los comportamientos adaptativos de los primeros homininos.
Investigadores de varias instituciones españolas han reconstruido la alimentación de medio centenar de individuos que fueron enterrados hace más de 3.000 años en la necrópolis de la Cova des Pas. Comían sobre todo plantas y carne, y compartían los alimentos de forma igualitaria, según el estudio.
Un modelo de simulación disponible online revela cómo hombres y mujeres podrían vivir unos diez años más si cambiaran su alimentación por una más saludable que incluyera mayor cantidad de legumbres, cereales integrales y frutos secos, y menos carne roja y procesada.
Las evidencias paleoantropológicas halladas hasta ahora sobre el Homo erectus, que apareció hace unos dos millones de años, sugerían que la dieta carnívora había moldeado nuestra evolución e impulsado cambios en el comportamiento y los rasgos anatómicos humanos, como un mayor cerebro. Un equipo de científicos rebate ahora esta hipótesis, a la que asocian a un muestreo intensivo de fósiles en un periodo y yacimiento determinados.
Una investigación llevada a cabo en más de 90.000 personas durante 28 años muestra cómo la ingesta de más de siete gramos de aceite de oliva al día se relaciona con menos riesgo de muertes por enfermedades cardiovasculares, cáncer y patologías neurodegenerativas y respiratorias.
Estas moléculas, denominadas p38γ p38δ, podrían estar detrás de algunas de las enfermedades congénitas de origen cardiometabólico cuya causa se desconoce en la actualidad. El trabajo sugiere que una dieta rica en ácidos grasos podría ser un tratamiento válido para tratar este tipo de enfermedades.
El aceite de palma es un aceite vegetal rico en grasas saturadas, fundamentalmente ácido palmítico, empleado frecuentemente en alimentación. Investigadores del IRB Barcelona publican en la revista Nature el mecanismo por el cual este ácido –y no el oleico o linoleico– favorece la expansión del cáncer.