La desertificación es una de las consecuencias más visibles del cambio climático. En España, un 20% del territorio ya ha perdido casi la totalidad de su vegetación, según un estudio del CSIC. Los investigadores constatan, además, que un uno por ciento sigue erosionándose y que los cultivos herbáceos son el paisaje más proclive a desaparecer.
Un millar de expediciones de investigación han servido para que un equipo de científicos publique en la revista Nature la distribución global de miles de especies de organismos de aspecto parecido a las estrellas de mar. Sus resultados ayudarán a sentar las bases para futuros esfuerzos de conservación del fondo del océano.
Conocer la composición de las comunidades microbianas del suelo mejora las predicciones sobre el efecto del cambio climático. Esta es la principal conclusión de un estudio que vincula las funciones ecosistémicas y la estructura microbiana del suelo a nivel global. Hasta ahora se consideraba que la diversidad de las comunidades microbianas del suelo no afectaba al funcionamiento de los sistemas terrestres.
Gran parte de la biodiversidad de nuestro planeta se concentra en puntos críticos como las montañas tropicales, donde el conocimiento sobre la distribución de las especies es escaso. Un nuevo estudio revela que las nubes ayudan a identificar el tamaño y la ubicación de importantes hábitats de animales y plantas para guiar su manejo y conservación.
Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales, en colaboración con científicos de 29 instituciones europeas, han publicado un artículo en el que explican por qué los bosques europeos con diversidad de especies cumplen mejor sus funciones que los más homogéneos. Jack of all trades, o aprendiz de todo y maestro de nada, es el término que han acuñado y que explica por qué un bosque más diverso es multifuncional y capaz de suministrar muchos servicios al mismo tiempo.
Ante el aumento de la concentración de sales en ríos y lagos provocado por actividades humanas como la agricultura, un equipo internacional, liderado por un científico español, reclama soluciones y políticas preventivas globales para proteger los ecosistemas acuáticos de la salinización. Según los expertos, el cambio climático empeorá la situación en la salud humana y en el funcionamiento de los ecosistemas. La salinidad de los cultivos, por ejemplo, hará imposible producir ciertos alimentos, como ya sucede en el valle del Ebro.
Los burros asilvestrados pueden llegar a ser un problema para los herbívoros silvestres, ya que son capaces de establecer poblaciones grandes y consumir cantidades nada despreciables de forraje. Sin embargo, burros, vicuñas y guanacos comparten vastos territorios desérticos del norte de Chile sin competir aparentemente por el alimento, ya que seleccionan hábitats diferentes a pequeña escala, según un estudio en el que participa la Universidad Autónoma de Madrid.
Bacterias y hongos del suelo aportan fertilidad y actúan como sumideros de CO2. Para entender cómo un aumento de los microbios mejora la capacidad de los ecosistemas, un equipo, liderado por la Universidad Rey Juan Carlos, ha evaluado por primera vez los efectos de las comunidades de microorganismos en las funciones y servicios que realizan los ecosistemas terrestres. Lo resultados indican que cualquier pérdida de diversidad microbiana a consecuencia del cambio global tendrá una repercusión negativa en la provisión de estos servicios.
El peor de los escenarios se produce cuando los fenómenos llamados Oscilación del Atlántico Norte y patron del Atlántico Este se hallan en fases contrarias, como sucedió en los primeros años de la pasada década. Durante este periodo, la absorción de CO2 fue inferior a la media. Últimamente estos dos fenómenos climáticos han estado en la misma fase y los ecosistemas han retirado más carbono de la atmósfera. Pero parece que próximamente puede repetirse un episodio negativo.
A menos de un mes de la celebración en París de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio Climático, el Worldwatch Institute ha publicado su informe anual La situación del Mundo 2015: Un mundo frágil. La escasez de recursos agrícolas, el fracking, las migraciones para adaptarse al clima y el crecimiento económico desmedido son cuestiones abordadas por esta publicación, que codirige el investigador Gary T. Gardner.