Un estudio, que publica la revista Science, ha identificado las áreas protegidas más importantes para prevenir la extinción de los mamíferos, aves y anfibios más amenazados del mundo. Se han reconocido como ‘excepcionalmente insustituibles’ 78 de estos lugares, que comprenden 137 áreas protegidas en un total de 34 países.
La lapa ferruginosa es uno de los invertebrados más amenazados del mar Mediterráneo y está catalogada como en peligro de extinción. Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales han descubierto su estrategia reproductiva, que consiste en cambiar de sexo tanto de macho a hembra como al contrario, lo que mejora su capacidad para adaptarse a los cambios en su entorno.
Del mismo modo que existe una Lista Roja de Especies Amenazadas que gestiona la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y que contempla el riesgo de cada especie frente a la extinción, esta organización ha propuesto la creación de su equivalente para los ecosistemas.
La organización conservacionista BirdLife International presenta el State of the World’s Birds, un informe exclusivo sobre el estado de las más de 10.000 especies de aves del mundo que sirve de indicador del deterioro de la naturaleza en general
Los incendios forestales juegan un papel fundamental en muchos ecosistemas terrestres. Sin embargo, no se conocen muy bien cuáles son los factores principales que determinan los incendios en regiones altamente humanizadas. Esto hace que el impacto que tienen en estas zonas sea difícil de predecir.
Investigadores del CRESIB, centro de investigación del Instituto de Salud Global de Barcelona, han observado que las fluctuaciones diarias en la temperatura predominante alteran la sensibilidad de las especies al calentamiento provocado por el cambio climático mediante la reducción de los márgenes de seguridad 'térmica'. En concreto, los seres vivos ectotermos, caracterizados por depender de fuentes externas para la obtención de calor, como es el caso de los reptiles y los artrópodos, son particularmente vulnerables al calentamiento por el cambio climático y están expuestos a las fluctuaciones diarias de temperatura de su hábitat.
Durante el Mioceno América del Sur estuvo poblada, por lo menos, de hasta 14 especies de cocodrilos, 7 de las cuales compartían la misma zona geográfica, “un fenómeno nunca observado en especies actuales”, según un estudio liderado por la Universidad de Zúrich que cuenta con participación española. Todas desaparecieron debido a la elevación de los Andes, que modificó el curso de los ríos.
Hace más de 200 millones de años, una extinción aniquiló el 76 % de las especies marinas y terrestres, lo que marcó el final del periodo Triásico y el inicio del Jurásico. Este evento devastador allanó el camino para que los dinosaurios dominaran la Tierra durante los siguientes 135 millones años. Un equipo de investigación estadounidense ha determinado que la Provincia Magmática del Atlántico Central vomitó enormes cantidades de lava y gases coincidiendo con el inicio de la extinción.
Aquellos mamíferos que tienen una mayor variabilidad en su historia vital, ecología y comportamiento son menos vulnerables frente a la extinción. Estas son las conclusiones de una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que ha sido portada del número de febrero de la revista Ecology Letters.
Un estudio, en el que ha participado el Museo Nacional de Ciencias Naturales, propone un sistema para evaluar la idoneidad de los proyectos de reintroducción cuya aplicación ayudaría a frenar la extinción de especies al mejorar o eliminar los proyectos inadecuados.