Un estudio con casi 3 000 personas de cinco países latinoamericanos muestra que la manera en que hablamos -desde las pausas y el ritmo hasta el vocabulario- ofrece pistas sobre la salud cerebral, el deterioro cognitivo y la demencia, y abre las puertas al desarrollo de herramientas de evaluación accesibles y de bajo coste.
Estos animales segmentan el habla en palabras de una manera que hasta ahora solo se había observado en humanos, según revela un nuevo estudio realizado en Hungría. Esto sugiere que el procesamiento eficiente del habla no es necesariamente una consecuencia de las capacidades lingüísticas únicas de los seres humanos.
Un dispositivo neuronal ‘convierte’ la actividad comunicativa, ya sea por medio del lenguaje hablado o gestual, en una expresión digital. Este nuevo hallazgo permitiría que los pacientes con parálisis puedan comunicarse de una forma más integrada.
Nuestro cerebro utiliza un mecanismo común para procesar el lenguaje, ya sea a través del oído o de la vista, y ajusta su precisión con la experiencia. Un estudio del BCBL de San Sebastián amplía además la red lingüística a nuevas áreas cerebrales gracias al análisis de las lenguas de signos.
Los sistemas de comunicación aumentativa alternativa logran que personas con discapacidades motoras graves puedan interactuar con el mundo que les rodea al traducir su mirada a texto, voz, dibujos o notas musicales.
Una nueva investigación ha identificado las regiones del ADN relacionadas con este trastorno del habla. El trabajo también apunta a similitudes genéticas con otras condiciones neuropsicológicas y desafía creencias arraigadas que alimentan su estigmatización.
Investigadores en EE UU han desarrollado una neuroprótesis que convierte las señales cerebrales del habla en palabras casi en tiempo real. Este avance, basado en inteligencia artificial, supone un paso clave para restaurar la comunicación en personas con parálisis severa.
Un estudio publicado en Nature revela que estas aves utilizan mecanismos cerebrales análogos a los humanos para vocalizar. Este hallazgo demuestra que pueden ser clave para estudiar trastornos de la comunicación en humanos.
Un estudio de la Universidad de California en Davis describe la nueva interfaz, a la que han denominado BCI, que traduce las señales cerebrales en voz con hasta un 97 % de acierto. El sistema, el más preciso de su tipo, busca restablecer la comunicación de quienes no pueden hablar debido a la parálisis o a enfermedades neurodegenerativas.