Cada vez estamos más cerca de conseguir materiales verdaderamente invisibles. La investigación que hoy publica la revista Nature Physics demuestra la existencia de una nueva clase de metamateriales llamados "trampas de índice continuo para fotones" (CIPT, por sus siglas en inglés) y representa un paso capital hacia una óptica de transformación que "abra la puerta a la manipulación de la luz a voluntad".
Una nanopartícula es una estructura 1.000 veces más pequeña que el grosor de un cabello humano, con la peculiaridad fundamental de ser un objeto que muestra propiedades diferentes dependiendo de su tamaño. Investigadores del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid(UAM) en colaboración con el Instituto IMDEA Nanociencia y el Instituto de Ciencias de los Materiales (CSIC) están estudiando su utilidad en el tratamiento localizado del cáncer.
Como si de una carretera de doble sentido se tratase, los electrones sobre una determinada superficie de Bismuto circulan por caminos de anchura atómica donde el sentido de circulación viene impuesto por el espín del electrón. Este sorprendente comportamiento ha sido observado en el Laboratorio de Nuevas Microscopías de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en el marco de una colaboración europea con diversos grupos de física teórica y experimental.
Sobre una imagen de la superficie de Bismuto obtenida con el microscopio de efecto túnel se ilustra el movimiento de los electrones a lo largo de una cadena atómica. Los electrones de un espín (verdes) se mueven hacia la izquierda y los electrones de espín contrario (azules) lo hacen hacia la derecha en sentido contrario.
Un grupo de investigadores del departamento de Física de la UAB ha conseguido diseñar un dispositivo que hace invisibles los objetos a un determinado tipo de luz, las ondas electromagnéticas de muy baja frecuencia, que provocan que el campo magnético en su interior sea nulo, dejándolo intacto en el exterior. De esta manera, el dispositivo actúa, de momento de manera teórica, como una capa de invisibilidad que hace completamente indetectable a estas ondas al objeto.
Un trabajo de investigación sobre la determinación de las bases moleculares del fenómeno conocido como “reconocimiento molecular”, y liderado por el profesor Bruno Martínez Haya, de la Universidad Pablo de Olavide, ha sido portada esta semana de la revista “Journal of Physical Chemistry A”, referente importante en el campo de la química física.
Las partículas de alta energía pueden atravesar la materia e interaccionar con ella proporcionando información de su composición y estructura. Andrés Redondo Cubero, del Centro de Micro-Análisis de Materiales (CMAM) de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), está empleando esta técnica en cristales donde estas partículas pueden conducirse a través de los canales abiertos de la red atómica, detectando con una alta sensibilidad los defectos e impurezas del cristal.
Un Grupo de investigación Análisis de Materiales del Patrimonio Cultural (AMPC), de la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC), trabaja en el sincrotrón de Grenoble para estudiar el arte gótico.
Científicos del departamento de Física de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) aportan una técnica óptima que permite reducir los problemas que presenta la presencia de ruido, influencias externas o titubeos medioambientales, a la hora de conseguir que el caos transitorio de un sistema sea permanente