La importancia de los modelos de pensamiento basados en la curiosidad ha sido la idea central que ha marcado la entrega de los Premios de Física 2015 de la Real Sociedad Española de Física (RSEF) y la Fundación BBVA de este año. La Medalla de la RSEF se ha concedido a Javier Tejada, cuyo descubrimiento del efecto túnel en el magnetismo se considera uno de los hitos de la física moderna; y el premio Física, Innovación y Tecnología ha recaído en Conrado Rillo por su novedosa técnica para recuperar helio líquido.
Investigadores del Centro Nacional de Aceleradores han analizado con técnicas nucleares el cuadro El Cristo Crucificado, en Sevilla. Los resultados han permitido conocer los daños y modificaciones que ha sufrido esta obra de arte sin deteriorarla, una información que facilita las tareas de restaruración. Lo que de momento no se ha podido confirmar es si el cuadro fue pintado por Juan de Espinal, como afirman la mayoría de los expertos.
Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona han desarrollado un sistema que permite la transferencia de energía eléctrica de manera eficiente entre dos circuitos separados. El dispositivo, basado en una corona de metamateriales que concentra el campo magnético, podría transmitir la energía con suficiente eficiencia como para cargar dispositivos móviles sin tener que acercarlos mucho a la base de carga.
Stephen Hawking predijo que los agujeros negros pueden emitir radiación de forma espontánea, algo que los científicos llevan décadas tratando de demostrar. Ahora investigadores de la Universidad Complutense de Madrid han propuesto un criterio teórico para detectar este efecto en el laboratorio, un hallazgo que un físico israelí afirma haber conseguido.
Científicos de instituciones catalanas han descrito por primera vez el mecanismo de coherencia estocástica en la corteza cerebral. Los resultados, publicados en Nature Physics, apuntan que el ruido de fondo que se observa en el cerebro ayuda a que este se comporte de forma ordenada.
El grafeno es un material prodigioso, pero no magnético. Para resolver la situación, investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid han incorporado átomos de hidrógeno a ese material, lo que permite magnetizarlo. El avance se ha logrado con la ayuda del microscopio de efecto túnel, con el que se pueden colocar los átomos en el lugar adecuado con gran precisión.
El 26 de abril de 1986 se produjo el accidente nuclear más grave de la historia, en el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil, cerca de Kiev (Ucrania). Veinticinco años después, el 11 de marzo de 2011 tuvo lugar la segunda catástrofe más importante de este tipo, esta vez en los reactores de Fukushima, en la costa noreste de Japón. En el fondo, lo que causó los dos accidentes fue lo mismo: las complicaciones derivadas de un corte de suministro eléctrico al reactor. Aunque las causas y la duración del corte fueron completamente distintas, al final, ambas condujeron a la fusión del núcleo del reactor.
Un equipo de físicos daneses ha creado un juego online en el que los participantes han logrado resolver problemas complejos de física cuántica para los que no se había encontrado una solución computacional. Según los investigadores, las propuestas intuitivas de los jugadores han sido más rápidas y mejores que las de los superordenadores.
La insignificante masa de los neutrinos, unas partículas subatómicas que podrían ser materia y antimateria a la vez, mantiene en vilo a científicos de todo el mundo. Ahora investigadores de la Universidad de Tokio, con la colaboración de un físico español, han utilizado uno de los ordenadores más potentes del mundo para analizar una desintegración especial del calcio-48, cuya vida de billones de años depende de la desconocida masa de los neutrinos. El avance facilitará la detección de esta rara desintegración en laboratorios subterráneos.
El comportamiento cuántico del hidrógeno afecta a las propiedades estructurales del sulfuro de hidrógeno, un compuesto con olor a huevo podrido que puede actuar como superconductor a temperaturas récord para este tipo de dispositivos. Así lo demuestra un estudio internacional, liderado desde la Universidad del País Vasco, que supone un avance en la búsqueda de los ansiados superconductores de temperatura ambiente.